Este país es un infierno
Breve, pero a fondo

Periodista por convicción y formación. Con una trayectoria de 30 años, desarrolló su carrera en distintos medios, entre estos, Worldwide Television News, United Press International y Notimex. Fue corresponsal en Centroamérica, Colombia y EU. Ha realizado coberturas en México y el mundo. Colaboró por 20 años en El Universal. Coautor del libro Haití, Isla Pánico. Twitter: @jlruiz10 

Este país es un infierno

El periodista y escritor Héctor de Mauleón no pudo haber resumido de mejor forma el ambiente de inseguridad que se vive en México cuando comentó que “este país es un infierno” en un tuit en el que se posteó un video del ataque a balazos al bar Las Micheladas de Kabah en Cancún.

El asesinato a mansalva de un empleado del lugar que trató de esconderse de sus verdugos, y que quedó registrado en el video de 21 segundos, es solo un pequeño ejemplo de lo que está atravesando el país, donde territorios completos están bajo el yugo de crimen organizado y la ciudadanía en la indefensión total.

Días después, la escena en la que vehículos blindados del Ejército mexicano son perseguidos y asediados por una horda vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, en Nueva Italia, Michoacán, habla de un sometimiento del Estado a la fuerza inconmensurable de organizaciones criminales que ya le disputan el control de regiones del país.

Por eso decir que “este país es un infierno” no es en nada una exageración sino una realidad irrebatible, contundente, en la que millones de habitantes arden en ascuas, sin que haya autoridad alguna que desarticule la perversa descomposición social que ya corroe a la nación entera.

En lugar de afinar estrategias desde Palacio Nacional para desarticular a estos grupos criminales que tienen asolado al país, en las conferencias mañaneras se practican abluciones para deslindar al gobierno de sus responsabilidades, una de ellas, garantizar la seguridad de todos.

Si bien hay que tener como bien supremo el respeto a la vida, también lo es el hacer valer el Estado de derecho, sobre todo ahora que el país se dirige hacia el terreno de una ingobernabilidad que, de no detenerse, será irreversible.

Decir como lo dijo Andrés Manuel López Obrador que “también cuidamos a los integrantes de las bandas (porque) son seres humanos”, como argumento para evitar enfrentamientos y derramamiento de sangre, es algo así como repetir esa concepción que tenía Giulio Andreotti, entonces presidente del Consejo de Ministros de Italia, sobre que era importante “perpetuar el mal, para garantizar el bien”. Esta frase, que fue rescatada por el director italiano Paolo Sorrentino en la cinta Il Divo de 2008, no cae mejor a cuenta que en este momento de la realidad mexicana.

Solo en los primeros cuatro meses de este año se han registrado por lo menos 154 agresiones contra efectivos del Ejército y de la Guardia Nacional, lo que refleja el desafío que las bandas del crimen organizado mantienen contra el Estado mexicano. 

De acuerdo con datos castrenses, el año pasado se contabilizaron 374 agresiones contra efectivos del Ejército, Fuerza Aérea, Marina y Guardia Nacional.

En el 2021 y en los primeros cuatro meses de este 2022 se han reportado alrededor de 300 civiles fallecidos en estas agresiones del crimen organizado y más de 570 civiles heridos y detenidos.

Por supuesto que informar sobre las actividades criminales de estos grupos también es de alto riesgo, la prueba son los 36 periodistas asesinados en lo que va de la presente administración, sin olvidar la escalada de violencia que sufre la mujer. De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública federal, en este 2022 se han registrado al menos 285 asesinatos de mujeres. Esta es una realidad aplastante que se suma a la frase de “este país es un infierno”.

Hay muchas cifras que demuestran la crisis de seguridad que se vive en México, una más: los más de 100 mil homicidios cometidos en lo que va de este gobierno, pero lo importante para comenzar a revertir esta tendencia. No es a través de una eficaz campaña de propaganda mediática desde la mañanera, que niegue sistemáticamente este hecho, sino de acciones efectivas que le permitan al Estado retomar el control y el gobierno en muchas regiones del país, y mientras no se haga nada más que cuidar a los integrantes de las bandas porque son seres humanos, seguiremos irremediablemente viviendo en un infierno de país.