¿Es un exceso 6 mil millones de pesos para partidos políticos?
Medios Políticos

Es un periodista especializado en el análisis de medios y elecciones. Tiene posgrado en Derecho y TIC, obtuvo el premio alemán de periodismo Walter Reuter en 2007, fue conductor en IMER y durante 12 años asesor electoral en el IFE e INE, editor, articulista y comentarista invitado en diversos diarios, revistas y espacios informativos. Twitter: @lmcarriedo

¿Es un exceso 6 mil millones de pesos para partidos políticos?
Foto: Gabriel Simon / Pixabay.

El Instituto Nacional Electoral (INE) aplicó, el miércoles pasado, la fórmula constitucional de financiamiento público que otorgará, en 2023: 6 mil 233 millones de pesos al conjunto de partidos políticos nacionales que conservan registro. Esa bolsa, más que generosa para un año no electoral, está destinada a seguir aumentando, representará para Morena (el partido más votado) poco más 1.9 mil millones, seguido por el PAN y el PRI con 1.1 mil, Movimiento Ciudadano con 614, Partido Verde con 539, PRD con 454 y PT con 434. Esas cifras crecerán al menos en 50% cuando venga la contienda de 2024, porque cuando hay campaña, hay más financiamiento para cada uno de los siete partidos.

Desde 1996 se apostó por un modelo de competencia que garantiza, o eso intenta, que las fuerzas políticas tengan siempre condiciones para competir y que en su financiamiento haya prevalencia de dineros públicos sobre inyección oscura de donativos privados que tripulen sus decisiones, las cuales deben ser, al menos en teoría, siempre democráticas y comprometidas con el interés general, aunque representen diferentes ideologías o posturas confrontadas entre sus ofertas de gobierno, de representación legislativa frente que buscan respaldo de votantes.

La fórmula constitucional de financiamiento es un siempre ganar-ganar, porque multiplica cada año el 65% del valor que tiene la unidad de medida y actualización (UMA, que antes era el salario mínimo) por el total de personas inscritas en el padrón electoral, y esos dos ingredientes crecen año tras año. El resultado de esa operación determina el dinero a repartir para las “actividades ordinarias” y hay que agregarle un 3% extra para las “específicas”, más franquicias postales y telegráficas. Son esos recursos lo que conocemos como las prerrogativas de los partidos.

Nunca disminuye el monto de financiamiento total, aunque lo que de ahí toca a cada instituto político varía según los votos obtenidos en la elección más reciente (70% se reparte según su fuerza en votos y 30% en partes iguales). Por ejemplo, en la contienda presidencial de 2018, el padrón electoral era de 89 millones de personas, en la de 2021 ya superaba los 93 millones y este 2022 es mayor a 94 millones. Más personas implica más dinero para los mismos partidos. Además, pese a que el año pasado eran 10 partidos nacionales y tres perdieron su registro, la fórmula no se ajustará a la baja, aunque haya bajado el número de partidos, eso significa que los recursos que se les daban a esos tres que ya no existen no regresan al erario, se siguen sumando y se reparten como extra entre los siete partidos que conservaron registro, es decir, los más de 6 mil millones serían exactamente la misma bolsa si quedaran solo dos o tres partidos con registro.

Así es como las cifras crecen exponencialmente a nivel federal, y de un financiamiento para 2022 de 5 mil 821 millones de pesos pasamos a los 6 mil 233 millones de pesos de 2023. A eso se agrega el hecho de que cada partido nacional tiene derecho a financiamientos locales, también millonarios.

Hay varios elementos que muestran cómo esos montos desbordan cualquier racionalidad. Los partidos antes de la reforma al modelo de comunicación política de 2007 destinaban, en muchos casos, un alto porcentaje de su presupuesto en pagar promocionales de radio y televisión. Ahora esos mensajes están garantizados de manera gratuita para todos, pero eso no tuvo un ajuste para bajar el monto de los recursos que se entregan en la misma proporción y, ahora que también son menos partidos tampoco baja el monto en la medida en bajan los partidos.

Sin duda es deseable que se siga vivo el principio de equidad y candados para que haya un financiamiento público suficiente y preponderante sobre cualquier dinero privado en partidos; pero una cosa es defender eso, oponerse a que se privatice la política, y otra aferrarse a los excesos, a mantener privilegios indebidos y una danza de millones que no acaba, con reglas diseñadas para que su presupuesto siempre vaya al alza con esquema de suma sobre suma.

La mitad de lo que hoy se destina, incluso menos, sería más que suficiente para racionalizar el gasto sin desaparecerlo, pero eso requiere acuerdo político en el Congreso y los partidos ahí representados no suelen legislar contra sí mismos. Seis mil millones para siete partidos es un exceso.