El ocaso del Mercado de Trueque
Contratiempos

Reportera mexicana, especializada en periodismo social y de investigación. Ha colaborado en medios como Gatopardo, Animal Político, El País, Revista Nexos, CNN México, entre otros. Ha sido becaria y relatora de la Fundación Gabo. Originaria y habitante de Ciudad de México. Twitter: @claualtamirano

El ocaso del Mercado de Trueque
Foto: Facebook Mercado de Trueque

Una de las más exitosas iniciativas que ha puesto en marcha el gobierno de la Ciudad de México está viviendo su declive: el Mercado de Trueque. Las causas de esta caída no están claras, pero a estas alturas ya no son atribuibles a la pandemia de Covid-19.

Lanzado en marzo de 2012 durante la administración de Marcelo Ebrard, el mercado es un programa de educación ambiental para fomentar el reciclaje entre la población capitalina, según su definición oficial. En términos generales, consiste en intercambiar residuos sólidos reciclables por alimentos: cada mes, las personas llevan su “basura” susceptible de ser recuperada y reciben a cambio productos del campo, pagados por el gobierno a productores locales.

La idea ha sido una de las más vanguardistas que ha llevado a cabo la ciudad porque el beneficio es para diversos actores: las personas que reciclan reciben un incentivo para esta exhaustiva labor; los productores de las zonas rurales de la capital venden sus productos –aunque, hay que decirlo: son constantes las quejas de estos comerciantes sobre el bajo precio al que el gobierno les paga sus productos-; incluso la industria generadora de los residuos gana al recuperarlos en lugar de producir nuevos envases –sin gastar en su propia infraestructura de acopio–.

Entre todos, la más beneficiada es la ciudad, al no enviar esas toneladas de basura a depósitos que cuestan dinero y contaminan, entre otros beneficios ambientales. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), de 2013 a 2019 el Mercado del Trueque ha logrado mitigar el equivalente a mil 667 toneladas de dióxido de carbono, lo que contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al no usar materia prima virgen.

El programa ha tenido resultados modestos pero mucho más grandes de lo esperado entre una población que se rehúsa siquiera a separar su basura orgánica; y la cantidad de residuos acopiados ciertamente es menor para el tamaño de esta ciudad –18 toneladas en un buen mes, contra las 12 mil diarias que generan los capitalinos, según el Inventario de Residuos Sólidos 2020–. Era un programa funcional, continuo durante casi una década y cumplía su labor educativa: los asistentes a este evento se han vuelto constantes, invitan a otros a sumarse y van mejorando sus métodos de acopio, según he atestiguado en nueve años de asistencia al evento.

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Mercado de Trueque, marzo de 2020. Crédito: Claudia Altamirano

Tan exitoso es a nivel social, que en sus últimas ediciones prepandemia (de enero a marzo de 2020) registró un incremento de 59% en asistentes, que llevaron 14.7 toneladas de residuos más que en el mismo periodo de 2019, según cifras de la secretaría. Después vino la decadencia.

En marzo de 2020, cuando recién cumplía ocho años, fue suspendido por la emergencia sanitaria y reanudó actividades hasta julio de 2021, pero su regreso no fue el esperado. Los primeros cambios fueron los obligados por el coronavirus: cita agendada por internet en lugar de las interminables filas, cubrebocas obligatorio y límite de acompañantes, lo que terminó con la tradición de acudir con toda la familia para llevar más residuos, incluso llevar mascotas que corrían y jugaban alrededor de las filas.

Otros cambios ya no tienen relación con la prevención del contagio: los productos agrícolas fueron sustituidos por plantas, el peso máximo permitido por persona pasó de 10 a cinco kilos y suspendió el acopio de residuos electrónicos durante varios meses, incluso implementaron dinámicas novedosas para el intercambio, como realizar dos carreras y entregar kits de corredor –con medallas hechas de material reciclado– a cambio de los residuos.

Lo cierto es que la cantidad de asistentes al mercado ha caído dramáticamente desde su regreso, por motivos que intentamos preguntar a la secretaría del Medio Ambiente pero no obtuvimos respuesta a la solicitud de entrevista para esta columna. Si bien la dependencia no ha publicado el número exacto de asistentes, en la más reciente edición realizada en el Bosque de San Juan de Aragón el 14 de agosto pasado –un año después del regreso– el declive fue evidente: las otrora interminables filas del mercado que podían tomar hasta dos horas, se redujeron a unos 20 minutos. Tanto el aforo como la cantidad de productos para intercambio, eran mínimos.

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Mercado de Trueque, agosto 2022. Foto: Facebook Mercado de Trueque

Quien sí dio una respuesta y una idea de a qué podría deberse esta caída en la asistencia al mercado fue la subdirectora de Educación para la Sustentabilidad de la secretaría, Rosario Campos Berumen. Encargada del más reciente evento, la funcionaria explicó que la Sedema tuvo que limitar el aforo primero por la pandemia y, después, reducir su oferta para el intercambio, lo que obligó a mantener limitada la asistencia.

—¿Es decir que no hay suficientes productos agrícolas? 

—Exactamente. Estamos haciendo otro mercado, ya el mercado tan grande al que llegaba tanta gente ya no lo tenemos, respondió a pregunta expresa.

—¿Y por qué se vio limitado el trueque? 

—No lo sé muy bien, nosotros hemos estado haciendo el mercado, no ha parado y lo hacemos con lo que tenemos”, lamentó.

Ante la hipótesis de que las personas hayan dejado de acudir por sentirse desmotivadas ante la disminución de la oferta, la subdirectora no lo descartó pero subrayó que tienen que recuperar a la gente por el sentido original del mercado, que es el educativo. “Porque también de pronto había mucha cuestión de ‘yo traje mucho y me quiero llevar mucho’, no. Hay una cantidad, es para todos y el Mercado de Trueque es un evento educativo”, insistió.

Los números históricos de la propia secretaría confirman la tendencia a la baja: desde la primera edición en marzo de 2012 hasta febrero de este 2022, han participado 309 mil 336 personas llevando mil 167 toneladas de residuos sólidos. Sin embargo, sumando el número de toneladas registradas en los inventarios de residuos sólidos de 2012 a 2020 (después de esa fecha no están disponibles) da un total de mil 157 toneladas.

Esto quiere decir que, según sus propios reportes, desde que volvió el mercado (julio 2021) hasta febrero de este 2022 se acopiaron solo 10 toneladas; a menos que Sedema tenga “otros datos”. Tocará esperar a diciembre próximo o principios de 2023 para conocer el inventario 2021, donde se publicarán las cifras del mercado en las condiciones de su regreso y después, de vuelta a la ‘normalidad’.