A 24 años de la masacre de Acteal,  continúa el acoso de paramilitares en el municipio de Chenalhó
Mujeres de Chenalhó. Foto. Sandra de los Santos / Aquinoticias

A 24 años de la masacre de Acteal en el municipio de Chenalhó, en donde 45 personas fueron asesinadas, todas ellas indígenas tzotziles, las familias de ese lugar continúan siendo expulsadas.

Chenalhó. ubicado en la región de Los Altos de Chiapas al sureste de México, es uno de los municipios del estado donde más personas han tenido que desplazarse de manera forzada debido a la presencia de grupos paramilitares.

Elena Pérez Jiménez es una de las sobrevivientes de la matanza  de Acteal, en el municipio de Chenalhó, lleva 24 años pidiendo justicia para su papá, sus hermanos, su cuñada y sus sobrinas, que fueron asesinados el 22 de diciembre de 1997, mientras oraban en la ermita de la comunidad.

El 22 de diciembre de 1997 un grupo de decenas de paramilitares vestidos de negro dispararon contra un grupo de hombres, mujeres y niños, todos indígenas tzotziles. Entre las personas que murieron había 18 mujeres -cuatro de ellas estaban embarazadas-, 16 niñas, cuatro niños y 17 hombres, y otras 26 resultaron heridas de gravedad, documentó la Comisión Nacional de Derechos Humanos. (CNDH).

Las víctimas eran integrantes del grupo pacífico de Las Abejas y las investigaciones y testimonios recabados señalan como responsables al gobierno del estado de Chiapas y al federal, en el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, según documentó la investigadora Mónica Uribe en el libro “Dolor de Acteal: Una revisión histórica 1997-2014”. El expresidente quedó exonerado de una demanda civil ante una corte en Estados Unidos en 2014.

Elena tenía 20 años cuando perdió a siete integrantes de su familia, asegura que no hubo ningún enfrentamiento el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, lo que se dio fue una masacre porque nadie de los asesinados o sobrevivientes estaba armado, los paramilitares rodearon la comunidad y después asesinaron a quienes oraban en la ermita. Durante seis horas estuvieron persiguiendo y disparando a los habitantes de Acteal.

Dice que fueron como cien los que participaron en la matanza, ella alcanzó a ver a varios, asegura que los reconoce por su nombre y apellido porque vivían en la comunidad o en otras cercanas como Los Chorros y La Esperanza. Algunos de los sobrevivientes reconocen como autores materiales de la masacre a personas que todavía viven en Chenalhó, caminan por la carretera frente a la escultura de la “infamia”, que está en la entrada de Acteal, sin que nadie les diga algo.

Antes de la matanza del 22 de diciembre hubo varios enfrentamientos y también se quemaron casas. Varias familias se tuvieron que ir. La situación no es muy diferente. Ahora, las familias siguen siendo desplazadas de ese municipio por la presencia de grupos paramilitares.

Tan solo el 26 de mayo del 2016 salieron del ejido Puebla en Chenalhó 249 personas que llevan más de cinco años viviendo en un campamento en San Cristóbal de las Casas, donde antes era una granja avícola.

Diego Cadenas Gordillo, defensor de los derechos humanos, aclara que los desplazamientos del Ejido Puebla y el que se dio en Acteal son distintos, pero que en el fondo se debe a la misma problemática, la presencia de los grupos paramilitares.

Sobrevivientes de la matanza de Acteal han solicitado al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que investigue el caso y que las víctimas y sus familias tengan acceso a la justicia.

Este artículo se publicó originalmente en Aquínoticias. Consúltalo aquí.

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