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Cynthia Zacks
Espacio mindfulness

Música y el cerebro

Cynthia Zak

El impacto de los sonidos, ritmos y vibraciones en el cerebro son sutiles e imperceptibles a nuestra limitada experiencia pero lo que sucede a nivel neuronal, hormonal, cardiaco y respiratorio es mucho más poderoso de lo que nos podemos imaginar.

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Foto: Pexels.

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La música me acompaña desde siempre tocando instrumentos, componiendo canciones, ofreciendo ritmo y sonido como la puerta de entrada más concreta y genuina a un estado de atención plena.

Mindfulness y música van de la mano, unidas directamente a la altura del corazón y las investigaciones más avanzadas en el mundo de la neurociencia y de la neuroeducación confirman el impacto beneficioso que produce la música en el cerebro.

Dando clases de mindfulness, yoga, respiración a miles de niños y familias a lo largo de dos décadas, el instante de sacar los instrumentos de percusión, bailar con una canción o mover el cuerpo para hacer música instintiva es el momento donde la conexión de todos los cosmos se produce, el de adentro y el de afuera y la verdadera atención plena se muestra en su máxima expresión.

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“La música estimula nuestra parte del hemisferio derecho que en los diestros no es la dominante, en los diestros es el hemisferio izquierdo, analítico, concreto y la música estimula el otro hemisferio. Al hacer esto nos permite transportarnos a distintas experiencias o memorias de situaciones que hemos vivido y de las emociones que nos han generado esas situaciones y nos permite por el tiempo de ritmo acompasar nuestro ritmo biológico. Una música calma nos calma internamente y nos permite tener y tomar el control de nosotros mismos, nos ayuda a apaciguar y baja nuestro nivel de ondas cerebrales. Una música activa o ritmo que nos movilice y nos ayude a levantar cuando estamos caídos, cansados, deprimidos nos estimula y nos saca de la pasividad”, dice la Dra Cecilia Schwartz, licenciada en psicología, magister en neuropsicología, especialista en psiconeuroinmunoendocrinología, especialista en ciencias del estrés y experta en neurociencias del sistema de mindfulness Yomu.

Al escuchar una canción y sobre todo si promueve el movimiento, la respiración y la conexión el cuerpo se ancla en el momento presente, vuelve aquí y ahora, la cabeza para su interminable ruido rumiante sobre el pasado o su proyección catastrófica del futuro y el mundo se detiene a los pies de la conexión profunda que produce la música.

Elige qué escuchas

El impacto de los sonidos, ritmos y vibraciones en el cerebro son sutiles e imperceptibles a nuestra limitada experiencia pero lo que sucede a nivel neuronal, hormonal, cardiaco y respiratorio es mucho más poderoso de lo que nos podemos imaginar.

Por eso, la elección de lo que escuchamos y lo que compartimos con nuestras familias e hijos tiene que ser una curaduría exquisita de nuestra parte.

Ojo con las letras, lo que dicen las canciones queda en nuestro inconsciente y los mensajes misóginos, violentos, machistas o agresivos son recibidos por partes de nuestro cerebro conectadas con acción y reacción, instinto de supervivencia y respuestas sin razonamiento, impactan fuertemente en nuestro ritmo cardiaco, en la respiración y ponen en marcha una cascada de respuestas hormonales relacionadas con el estrés y la ansiedad en nuestro sistema simpático. 

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Por el contrario, si elegimos música y canciones armoniosas, suaves, poniendo atención profunda a lo que dicen y como lo dicen estamos ayudando a balancear nuestro equilibrio natural y activar de manera permanente nuestro sistema parasimpático, el de la calma, la perspectiva y la ecuanimidad.

“La música es el lenguaje del alma, un lenguaje en sí mismo porque transmite la información a través de la palabra y de la lengua. La música entra directamente al corazón y es procesada y acompasada por nuestro cerebro sin que medie ningún proceso de juicio racional que el lenguaje generalmente si tiene” amplía la especialista en neurociencia.

Además de estos beneficios. la Dra. Schwartz nos da una lista de impacto positivo al elegir buena música para nuestro cerebro y nuestro cuerpo:

  • Si algo que me dices está en contradicción con una creencia mía o con un juicio anulo tu opinión, pero la música es un lenguaje en donde uno no pone juicio, puedes decir si te gusta o no te gusta pero al entrar por otros canales que no pasan por la razón no está teñido de prejuicios y nos conecta directo con nuestro ser.
  • La música nos aúna, estimula el cuerpo calloso, la conectividad entre ambos hemisferios y hace que funcionemos más eficientemente al estimular ambas partes.
  • La música puede bajar o generar ansiedad, en la película de terror es la música la que lleva el clímax y la escena no tendría impacto si no está la banda sonora llevando el punto emocional, sin sonido no te asusta nada.

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  • La música constituida por tonos y ritmos por pausas y silencios por un fluir de las notas en el aire es igual que lo que sucede en nuestro cuerpo
  • La música hace que nuestro sistema circulatorio, respiratorio, ciclaje cerebral descienda si el ritmo que tiene es suave
  • Yo puedo respirar en cuatro tiempos pero si tengo una música de cuatro tiempos y tonos es mucho más fácil manejar la respiración para calmarnos que si no la tengo
  • Con la música y las neuronas espejo uno aprende letras de canciones solamente por escucharlas un par de veces y no media la intencionalidad de aprendizaje, es decir que uno no se pone voluntariamente a aprender la letra pero sin embargo lo hace. Ese aprendizaje de la música en donde no hay intención pero puedes reproducirlo exactamente en el tono y en la letra es producido por las neuronas espejo.

Para entender mucho más de la conexión e impacto de la música en el cerebro te invito a que hagas parte de este programa integral con 22 videos y 22 canciones desde la neurociencia que explican paso a paso de qué manera la música es indispensable para bajar el estrés y la ansiedad.

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*Cynthia Zak es escritora, periodista, cantautora, maestra de yoga y meditación, conferencista internacional y directora de Mindfulness del Yomu Institute. Es la cofundadora del sistema de Mindfulness Yomu y emprendedora. Conoce más de ella en su canal de Youtube, así como en su podcastInstagram y Twitter.

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