Dos pandemias, 103 años, y pocas lecciones aprendidas…
La pandemia de la gripe española llegó en medio de la Revolución mexicana (Abril, 1911. México. Foto: Wikicommons.)

La influenza de 1918, la desastrosa pandemia mundial conocida por muchos como la gripe española, no pudo haber llegado en peor momento a México.  El país, para ese momento llevaba ocho años en su lucha revolucionaria, en un conflicto que (siempre se dijo como una cifra casi tan intocable como el escudo nacional) cobró la vida de más de un millón de ciudadanos. 

Pero de esa enorme cantidad de defunciones (teniendo en cuenta que la población era apenas poco más de 14.5 millones de habitantes) varios cientos murieron solo debido a la influenza y generalmente por complicaciones secundarias como neumonía o bronquitis. “Junto con la exposición, el hambre y una gran cantidad de otras dolencias durante la guerra, la gripe de 1918 se ubicó como una de las principales causas de muerte en la Revolución, superando con creces las bajas en combate”, reza el estudio publicado de Ryan M. Alexander The Spanish Flu and the Sanitary Dictatorship: Mexico’s Response to the 1918 Influenza Pandemic, de la Universidad de Cambridge. 

Meses atrás comentó lo mismo el analista político Fernando Dworak en su columna radial en MVS con Luis Cárdenas. “Nadie habló claro de la pandemia de 1918, porque las muertes se usaron para fortalecer el mito de la Revolución: se perdieron 1 millón de vidas entre 1910 y 1920. Lamentablemente, estamos por cometer un error similar, mientras tanto el gobierno como la oposición usan la mortalidad como cifra e instrumento de rédito electoral y golpeteo político, en vez de atender la emergencia como país”, me dice Dworak revisando los mismos documentos. Entre 1910 y 1920 sí hubo un millón de personas menos en el país, pero la gran mayoría, más de 500 mil, fue a causa de la pandemia de la gripe española. 

En su libro “Cien años de confusión”, Macario Schettino explica esa cifra: entre los censos de 1910 y 1921 la población mexicana pasó de 15 millones a 14 millones 300 mil personas. “La Revolución no produjo un millón de cadáveres de la leyenda, sino una tercera parte de esa cantidad”, dice Schettino, es decir 300 mil muertes. La diferencia hasta el millón se explica por la gripe española, que mató hasta 500 mil, y el volumen restante a la emigración a EU. 

Los semáforos de hace un siglo

La gripe española (que en realidad empezó en Norteamérica, no en Europa) tuvo una primera ola de contagios en México en otoño de 1918 y una segunda ola en octubre de ese año, que fue mucho más letal. 

El 2 de enero de 1919, El Universal publicó en su portada: “Medio millón de muertos… ¡Pasó su majestad la influenza!” 

Al principio de las conferencias diarias del subsecretario Hugo López Gatell en mayo de 2020 dijo que no teníamos ninguna referencia de una epidemia como la actual, excepto aquella que ocurrió hace 103 años. 

En aquel año, el diputado José Siurob (médico y militar) peleó desde la primera ola de la epidemia para que el gobierno tomara una actitud realista ante la enfermedad, que reuniera cifras confiables y le destinara más recursos y atención. No lo consiguió. En diciembre de 1918 dijo desde su curul: “(…) por no haberse combatido suficientemente la epidemia española, por no habérsele puesto todos los obstáculos que científicamente debieron haberse puesto en juego para que no avanzara al Centro. (…), hemos visto que la epidemia se ha paseado por toda la República produciendo un número de defunciones que equivale, no digo a una revolución, sino a dos revoluciones”

Hace más de 100 años se pedía claridad y acción. “Si hablas claro, se cae el dogma”, me dice Fernando Dworak. 

En otro documento de investigación (Influenza de 1918: la madre de todas las pandemias, de J.K. Taubenberger. y D Morens) ponen un poco de luz a las cifras.”Las estadísticas de 1918, tanto en México como en todo el mundo, no son confiables y varían ampliamente. Pero si comenzamos con las cifras más aceptadas, como es la tasa de mortalidad y, por lo tanto, el número total de muertes en México reflejan en gran medida el panorama mundial. Si la población mundial en 1918 era de 1.800 millones de habitantes y 50 millones murieron de influenza, entonces cerca del 2,7% de la población mundial murió. De manera similar, en México, si entre 300,000 y 600,000 personas de una población de 14.5 millones murieron, entonces entre el 2% y el 4% de la población murió a causa de este virus”. 

Hoy en cambio con una población de 7,000 millones de habitantes sumamos a la fecha 2.29 millones de defunciones. 

De puertos a aeropuertos

Así como a finales de febrero de 2020 el virus llegó México desde internacional al AICM, en el cuerpo de un ejecutivo que estuvo en Asia, en 1918 la gripe española llegó en el cuerpo de quienes venían desde La Habana y Nueva York al puerto de Veracruz. 

Rápidamente llegó a la Ciudad de México donde se concentró buena parte de los contagios y defunciones, una capital que tenía una población de 906,063 personas.

En el reporte “Patrones de mortalidad asociados con la pandemia de influenza de 1918 en México“ del National Center for Biotechnology Information analizaron -al final de la anterior epidemia de la gripe H1N1- cual había sido la mortalidad relacionada con la influenza en diferentes ciudades del mundo entre 1918 y 1920, indica que en la Ciudad de México fallecieron a causa de este virus y de enfermedades pulmonares el 0.7% de la población, es decir unas 6,342 personas. 

Si extrapolamos los datos a la actualidad, con 9.2 millones de habitantes y 29,915 defunciones hasta el 4 de febrero, el porcentaje de mortalidad de la pandemia de Covid-19 hoy es menor: 0,32% de la población. Aunque seguimos en pandemia y en semáforos rojos y en picos de contagio que no han logrado ‘domarse’. Y también ahora hay más datos que permiten confirmar que el exceso de mortalidad en la capital es de 97%, no solo de personas que murieron a causa del virus o por falta de atención a otros problemas de salud debido a la saturación del sistema de salud.