El libro de un solo volumen más largo del mundo es imposible de leer
'Escultura imposible de leer'... ONEPIECE de Ilan Manouach. Foto: JBE

Una edición limitada del volumen único del manga que se publica desde hace muchos años, One Piece, es presentado como el libro más largo que existe.

Con 21 mil 450 páginas, resulta físicamente imposible de leer, lo cual lo convierte menos en un libro y más en una escultura.

Con un precio de mil 900 euros, el libro no está acreditado como obra de Eiichiro Oda, el escritor y artista detrás de One Piece, que se publica por episodios en la revista japonesa Shōnen Jump cada semana desde 1997. En su lugar, se vende como obra de Ilan Manouach, el artista multidisciplinario que ha diseñado la edición limitada del volumen, que lleva por título ONEPIECE.

Manouach imprimió la edición digital japonesa de One Piece y la encuadernó, tratando el cómic no como un libro sino como “material escultural”, según explicó la editorial francesa del libro/obra de arte, JBE.

Un vocero de JBE comentó a The Guardian que ONEPIECE es una “escultura imposible de leer que adopta la forma de un libro –el más grande hasta la fecha en número de páginas y anchura del lomo– que materializa el ecosistema de la difusión en línea de los cómics”. Independientemente de su clasificación, parece que ciertamente existe un mercado para ONEPIECE, la edición limitada de 50 ejemplares se agotó a los pocos días de su lanzamiento, el 7 de septiembre.

La obra de Manouach surgió debido a la “abundancia de contenidos disponibles en línea y a la digitalización desenfrenada de la industria de los cómics”, que “cuestiona la vanguardia del oficio del cómic”, según comentó su editor. “ONEPIECE de Ilan Manouach propone cambiar el entendimiento del cómic digital desde un análisis cualitativo de las posibilidades formales del cómic digital por una reevaluación cuantitativa del ‘cómic como Big Data'”.

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‘Anunciado como el libro más largo que existe’… ONEPIECE de Ilan Manouach. Foto: JBE


JBE también describió los cómics como “objetos duales”, que tienen un “valor de uso” para los lectores y un “valor de cambio” para los coleccionistas. Al crear un libro que no se puede leer, Manouach aparentemente deseaba destacar la forma en que los cómics existen tanto como un producto como literatura. Se trata de una teoría que la propia industria del cómic ya ha adoptado, una empresa, CGC, ofrece un servicio en el que clasifica los cómics de los clientes y los envuelve en plástico protector.

Cuando se le preguntó si Eiichiro Oda estuvo involucrado o fue consultado sobre la creación de ONEPIECE, y si hubo alguna consideración relativa a los derechos de autor, el vocero de JBE respondió: “Esta pieza está relacionada con el trabajo de Manouach en torno a los ecosistemas de los cómics, aquí como escultor que utiliza la difusión en línea como material fuente, no con la lectura de contenidos protegidos por derechos de autor”. La editorial considera que no podría producirse una infracción de los derechos de autor, ya que es físicamente imposible leer el libro.

Keita Murano, miembro del personal de derechos internacionales de Shueisha, la editorial japonesa del manga de Oda, confirmó que su empresa no fue consultada en relación con el libro de JBE. Señaló: “El producto que usted mencionó no es oficial. No les damos autorización. Nuestro titular de licencia en Francia, que publica One Piece, es la editorial Glénat”.

Es posible que Eiichiro Oda no reciba regalías por la publicación de ONEPIECE, sin embargo, su serie de cómics ya lo ha convertido en el creador de manga más rico de todos los tiempos, con un patrimonio neto calculado en aproximadamente 200 millones de dólares. Su manga original de One Piece figura en el Libro Guinness de Récords como el de mayor número de ejemplares publicados de una misma serie de cómics de un solo autor, con más de 416 millones de ejemplares impresos hasta la fecha.

La venta de la escultura de ONEPIECE no es la primera vez que el mundo del arte gana grandes cantidades de dinero gracias al mundo del cómic, el artista pop Roy Lichtenstein forjó su carrera con sus lienzos monumentales copiados directamente de los cómics existentes: ¡Whaam! (1963), sacado de un panel del All-American Men of War de DC del año anterior, mientras que Sleeping Girl –que se vendió por última vez por 44.8 millones de dólares hace 10 años– estaba basado en una ilustración de otro cómic de DC, que aparecía en el número 105 de Girls’ Romances.