Ciudad de México es la capital global más letal durante la pandemia de Covid
EL Buen Fin resultó en récord de ventas... y en un repunte en registros de fallecidos en CDMX por Covid. Aquí, un trabajador sanitiza un barrio en la capital. Foto: José Pazos/EFE

En 2020 se murió el doble de gente que en un año promedio en la capital del país.

Desde el 30 de marzo hasta el 20 de diciembre, último día de datos disponibles en el Registro Civil, fallecieron 51,444 personas ‘extra’ versus el promedio de los cuatro años previos. A pocos días de terminar 2020, las 38 semanas desde que se declaró la pandemia por Covid-19 en el país, 104,441 personas perdieron la vida. En el mismo lapso desde 2016 hasta 2019 habrían fallecido un promedio de 53,000. 

Lo que se conoce como “exceso de mortalidad”, fue del 97% en el caso de CDMX, revelan las proyecciones y datos de especialistas en data.

“Lo más sorprendente es que no vemos otra ciudad en el mundo con este comportamiento. Ciudad de México, que ya era la más afectada por la pandemia, ahora entra a lo que parece ser un segundo pico que será aún mayor que el primero. Esto es algo no visto en el mundo hasta ahora”, dice Mario Romero Zavala, un desarrollador de software y analista de datos que desde mayo calcula el ‘exceso de mortalidad’ de la pandemia de Covid-19. No trabaja en el gobierno (y no le caen bien al gobierno sus datos). Fue un proyecto que él detonó junto con Laurianne Despeghel, una amiga y consultora en asuntos públicos y economía. 

Vieron que ante la falta de datos concretos del número de contagios o de muertes en la Ciudad de México o de casos por la falta de pruebas que se hacían en la población, podían aplicar este modelo de ‘exceso de mortalidad’ aprovechando los datos abiertos y con acceso libre que tienen las actas del Registro Civil de la Ciudad. 

Lo más sorprendente es que no vemos otra ciudad en el mundo con este comportamiento. Ciudad de México, que ya era la más afectada por la pandemia, ahora entra a lo que parece ser un segundo pico que será aún mayor que el primero

Nunca vamos a saber, de todo este exceso de mortalidad no explicado, cuántos fueron por Covid-19 porque fallecen sin pruebas. México, como país, es sin duda de los peores

-Mario Romero Zavala

“Después de leer un artículo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad donde presentaban el sistema de consultas de actas certificadas de CDMX, y buscando actas de manera aleatoria nos dimos cuenta que si buscamos un número de acta, inmediatamente podríamos ubicar la anterior del mismo día o día siguiente, y por lo tanto las actas eran secuenciales por juzgados”, dice Despeghel. 

A su idea le dedicaron cuatro días y noches completas en mayo hasta que lo terminaron de armar para que, automáticamente y en tiempo real, comparara semanas en presente con promedios del pasado. Desde mayo publican en la revista Nexos sus hallazgos, mismos que son usados también para hacer tracking internacional por publicaciones como The Economist, Financial Times y el New York Times

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El cuerno de la abundancia… de muerte

¿Es Ciudad de México la más letal del mundo en esta pandemia?, Romero lo afirma enfático:

“Sí, en términos absolutos y también por población (ver infografía). Lima y la región Guayas que eran las otras dos más gravemente afectadas, han quedado atrás y han regresado a niveles esperados de mortalidad. Pero la CDMX está perfilada a un nuevo pico”.

“Para mí, el dato más fuerte es que la mortalidad en 2020 jamás regresó a niveles esperados, lo que sí ha sucedido en otras ciudades y países. Muestra lo difícil que han sido esos nueve y diez meses para el personal médico”, agrega Despeghel.

Mientras en las gráficas de la pandemia en otras ciudades muestra un pico a finales del primer semestre y luego una caída (lo que un funcionario bautizó como ‘domar la curva’), en el caso de la CDMX es como un cuerno, donde el segundo pico se eleva en los dos últimos meses del año. 

De hecho, el exceso de contagios, la saturación hospitalaria, el semáforo rojo y el aumento de muertes que vemos entre la última semana de diciembre y la primera de enero es el efecto del Buen Fin, calculando los tiempos de contagio, detección y de internaciones.

Como referencia, el promedio de pacientes hospitalizados por covid-19 en la Ciudad de México en los últimos 7 días es 23 % superior al promedio de la semana 51 y 34 % superior a las cifras de pacientes intubados a las cifras registradas para el periodo de nuestro último reporte es hasta la semana 51 (la cual termina el 20 de diciembre).

Decenas de personas esperan en uno de los dos puntos habilitados para rellenar tanques de oxígeno de manera gratuita a pacientes de Covid-19 en Ciudad de México (México). Foto: EFE

“La curva de hospitalizaciones sigue en aumento, con una ligera desaceleración en los últimos días, así que es de esperarse que el pico en el exceso de mortalidad no ocurra antes de la segunda o tercera semana de enero”, alerta Despeghel.

Para mí, el dato más fuerte es que la mortalidad en 2020 jamás regresó a niveles esperados, lo que sí ha sucedido en otras ciudades y países

– Laurianne Despeghel

Siempre hay ‘otros datos’

Si bien el subsecretario Hugo López-Gatell declaró el mes pasado que hasta 2022 no se podrá saber el número exacto de personas que fallecieron durante la pandemia, Mario y Laurianne difieren porque ‘los datos están’: el proceso para emitir un acta de defunción incluye entregar tres copias de certificados de defunción: una para el INEGI, otra para la Secretaría de Salud, y la tercera queda el juzgado del Registro Civil. En este último caso el acceso es abierto y de actualización casi permanente. 

El ‘casi’ es porque el gobierno capitalino declaró que no han tenido la suficiente capacidad para actualizar sus registros debido a la pandemia. Y por ello hay datos que pueden tardar más de lo habitual, a pesar de ser digitales y de libre acceso. 

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A diferencia del gobierno federal, Claudia Sheinbaum creó su propia comisión para determinar el número de muertes por Covid-19, integrada por epidemiólogos y la Secretaría de Salud local (Sedesa). La decisión se tomó después de que medios internacionales publicaron que en la capital el número de víctimas por el virus Sars-Cov2 era mayor a la reportada oficialmente.

La Comisión Científico Técnica para el Análisis de la Mortalidad por Covid-19 la lidera Christopher Ormsby Jenkins, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y Arturo Galindo Fragua, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

La última actualización del reporte “Exceso de Mortalidad” explica que la capital del país presenta un exceso de mortalidad de 2,664 defunciones adicionales al 12 de diciembre a las esperadas a partir del cálculo de años anteriores, lo que significan 214 muertes diarias en promedio más que lo establecido por las proyecciones definidas por la Comisión Técnica de Estudio de la Mortalidad. “Se visibiliza un aumento significativo en el promedio diario del mes pasado al actual, aunque aún menor al observado en el punto más álgido del exceso de mortalidad experimentado en mayo”, expone el reporte del gobierno capitalino.

“Los datos que procesamos nosotros solo son para la CDMX, sin embargo, existen otros reportes de exceso de mortalidad para la mayoría de los estados del país, y encontramos coincidencia en que el exceso de fallecimientos es entre 2.5 y 3 veces más que los fallecimientos confirmados Covid-19. México se perfila para ser el país con mayor exceso de mortalidad por población en esta pandemia, si no es que ya lo es”, dice Romero Zavala, quien recita casi de memoria las muertes en las 52 semanas de los años previos y las de 2020. Su base de datos está abierta y es usada por otras publicaciones internacionales. 

¿Qué es el exceso de mortalidad?

Una manera de homologar las metodologías o las mediciones que tienen distintos países de la letalidad de un evento excepcional (como un tsunami o una pandemia) es usar un dato común: la cantidad extra de vidas que se perdieron en un evento o en un período determinado de tiempo versus el promedio de personas que mueren en los cuatro años previos. 

“En el caso de la pandemia de Covid-19, el exceso de mortalidad es un mejor dato incluso que el total de muertes, porque permite comparar con períodos previos sin tener que esperar a la contabilidad final de cada país”, explica un reporte de The Health Foundation en Reino Unido. Esta cifra permite comparar mucho más parejos los datos en diferentes países sin importar la manera en la que estén procesando la letalidad de la pandemia. 

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Parte de los excesos de mortalidad podrán no estar directamente vinculados con enfermos por Covid-19, pero pueden haber sido causados por la presión que la pandemia genera en cualquier sistema de salud y por la falta de acceso a tratamientos o cobertura por otras razones debido a la saturación hospitalaria. 

El exceso de mortalidad unifica aquellos datos que cada país o ciudad procesa. 

Por ejemplo, en Italia se reportan solo las muertes por Covid-19 ocurridas en los hospitales mientras en Francia se incluyen los datos de las personas que fallecieron en su hogar. 

El diagnóstico final o lo que se reporte en el acta de defunción también se puede prestar a variaciones (las famosas neumonías atípicas que se dispararon en nuestro país o las muertes sospechosas porque no alcanzaron a hacerles ninguna prueba). 

Esta medida de ‘muertes extra’ permite medir el impacto completo de una pandemia como la de Covid-19. No son solo las personas que fallecen a causa del virus sino las muertes indirectamente causadas por la crisis sanitaria, como aquellas de personas que descontinuaron tratamientos o que no pudieron ser atendidos por una emergencia como un accidente debido a que los hospitales se encontraban saturados por personas contagiadas. 

También ayuda en los casos donde la información oficial tarda en ser procesada y presentada. 

El exceso de mortalidad se puede calcular de una manera más ‘sencilla’ (aunque tiene su complejidad) y permite una actualización más rápida, lo que permitiría tomar decisiones de política pública más acertada. 

Este modelo de medición modelo exige hacer un promedio de las muertes por cada una de las 52 semanas del año en los cuatro años previos al evento (en este caso serían el registro de muertes de 2016, 17, 18 y 19). 

Y luego se va comparando semana por semana con los datos actuales, de las partidas de defunción. 

El modelo chilango

Es sábado 9 de enero en la madrugada. Jorge P. acaba de fallecer por los efectos del Covid-19 en el Hospital General de Zona 2-A del IMSS. Su familia pasó días para conseguir su cama una semana antes. 

La misma cruzada por lograr que fuera internado ahora es para poder sacar el cuerpo de su familiar de la morgue. El servicio no solo está saturado desde el flanco de los médicos y enfermeras sino también en la administración. 

“Tenemos una sobre demanda impresionante. Antes atendíamos 30 cremaciones al día en la Ciudad. Hoy no bajamos de 90 al día: de ellos 60 son de Covid-19 y los otros las muertes habituales que teníamos contempladas. Vemos a los empleados de los hospitales abrumados sin tiempo ni capacidad de terminar todos los certificados de defunción”, me explica un empleado de J. García López, una de las empresas funerarias con mayor cobertura y participación de mercado en la capital. Han tenido que sumar personal para sostener este exceso de demanda y para proteger a todo su personal ante el contacto directo con personas infectadas. 

Si tomamos  en cuenta desde la semana 14 del 2020 (del 30 de marzo al 5 de abril), que es cuando comienzan a ver en los registros los excesos de mortalidad, hasta la semana 51 (del 14 al 20 de diciembre), en la Ciudad de México murieron 1354 personas extra por semana, es decir unas 193 personas.  

Si solo contamos el número de personas que falleció en esas 38 semanas (de las 52 que tiene un año), se ve claramente cómo se duplicó la cifra versus un año ‘promedio’: 104,441 en 2020 contra 52,997, que es el promedio de fallecimientos que casi de manera exacta se repite en ese mismo lapso de tiempo desde 2016 hasta 2019. 

El trabajo que realizan Romero-Despeghel se basa en la información pública de los 52 juzgados de Registro Civil de la capital.

Ya con los primeros datos en la mano, al inicio de la pandemia ambos pudieron ver cómo la realidad de los registros reales se separaba de la información oficial y de los datos de año previos: para abril las actas de defunción aumentaron 37 % contra el promedio de los cuatro años anteriores; a finales de mes de mayo la diferencia ya era 120 % mayor. 

Meses más tarde, en la semana 51 (14 al 20 de diciembre) las actas de defunción registradas en la CDMX fue 166 % superior, o 2.66 veces mayor, al promedio de actas de los últimos cuatro años.

Este exceso equivale a 2681 fallecimientos extras, lo que ubica a la curva de la pandemia en nivel similar a la semana 19 (4 al 10 de mayo) en pleno confinamiento y en la aceleración del primer pico epidemiológico. 

Los datos de exceso de mortalidad en la CDMX de Romero-Despeghel difieren de los que publica semanalmente el gobierno capitalino (a la baja, siempre) debido a que la entidad solo registra los datos de defunción y exceso de mortalidad de quienes son residentes de la CDMX, un dato que no puede accederse de manera abierta. 

Ya en 2021 y como referencia, el promedio de pacientes hospitalizados por Covid-19 en la capital en los últimos 7 días es 23 % superior al promedio en la semana del 20 de diciembre del 2020 y 34 % superior en el caso de los pacientes intubados. 

“La curva de hospitalizaciones sigue en aumento, con una ligera desaceleración en los últimos días, así que es de esperarse que el pico en el exceso de mortalidad no ocurra antes de la segunda o tercera semana de enero”, concluye con brutal sinceridad mirando sus gráficas Laurianne Despeghel. 

Del Buen Fin a la pachanga decembrina

Para no vivir la crisis actual de sobresaturación hospitalaria y aumento geométrico en el número de contagios y muertes, ambos analistas afirman que el semáforo rojo debió instaurarse mucho antes, en la semana que termina el 15 de noviembre que es donde se ve en las actas una aceleración en el número de defunciones. 

Pero era Buen Fin (entre el 9 y el 20 de noviembre) y se decidió dar vía libre a las aglomeraciones. Ahora faltará por ver en tres semanas más los efectos de las fiestas decembrinas sobre el cansado y sobresaturado sistema de salud de la CDMX, la capital más letal de la pandemia del siglo.