México busca atender su crisis forense por 38 mil cuerpos sin identificar
Los Semefos se vieron rebasados por la cantidad de cuerpos acumulados. Foto: Cortesía / www.bahiadebanderas.gob.mx

El 24 de junio del 2019, frente a familiares de víctimas de desaparición, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, reconoció por primera vez que en México existe una crisis forense. “El incremento significativo de los homicidios en el país, a partir del 2007, superó con mucho la capacidad de los servicios médicos forenses (Semefos)”, aseveró.

Ese día, en el que se llevó a cabo la instalación del Sistema Nacional de Búsqueda, Encinas Rodríguez aseguró que en el país había 8,000 cuerpos sin identificar en los Semefos. Meses después elevó la cifra a 26,000 y luego a 38,000, en un ejemplo de cómo las autoridades todavía no dimensionaban este fenómeno derivado del contexto de violencia.

Para atender la emergencia, desde hace dos años el gobierno federal abrió la posibilidad de que expertos nacionales e internacionales ayuden a las fiscalías estatales con el reconocimiento de los cuerpos no identificados. Este plan se podría concretar en las siguientes semanas con la presentación oficial del Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense (MEIF), un grupo de trabajo coordinado por siete especialistas provenientes de diferentes partes del mundo.

Karla Quintana, comisionada Nacional de Búsqueda, dijo el pasado 7 de julio que este 1 de agosto ya debería estar conformado el Grupo Coordinador del MEIF, mientras que fuentes cercanas al proceso de selección de los especialistas confirmaron a La-Lista que ellos serían presentados este mismo mes. Por otra parte, los familiares de víctimas han solicitado a la Secretaría de Gobernación (Segob) que sea el presidente Andrés Manuel López Obrador quien dé a conocer públicamente al grupo de trabajo.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) son los organismos internacionales que están ayudando a la Segob con el reclutamiento del Grupo Coordinador, entre los que habrá cuatro especialistas en identificación forense; uno en materia legal y jurídica en el delito de desaparición forzada y desaparición cometida por particulares; uno en cooperación técnica internacional, y otro en enfoque psicosocial y acompañamiento a familiares.

La creación del MEIF quedó establecida en un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 19 de marzo de 2020, pero hasta ahora se está conformando. En el DOF se indicó que el mecanismo extraordinario “actuará en la realización de peritajes multidisciplinarios sobre cadáveres o restos de personas que se encuentran en rezago de identificación, cuya identidad se desconozca o no hayan sido reclamados”.

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La conformación del MEIF ha generado entusiasmo entre la sociedad civil y los familiares de víctimas de desaparición, quienes son los principales impulsores del proyecto. “Esta iniciativa tiene que representar un avance en la forma como se aborda esta problemática, estamos en un punto en el que no podemos seguir sin una estrategia porque el problema nos está comiendo”, dice Roxana Enríquez, directora general del Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF).

Detrás de los miles de cuerpos no identificados se encuentra un incremento del 312% en los homicidios registrados en el país entre el 2007 y 2020, periodo en el que el gobierno federal ha combatido a los grupos del narcotráfico con el apoyo de las Fuerzas Armadas. De igual forma en ese lapso han ocurrido 67,426 desapariciones de personas, equivalente al 82% de los casos totales que hay en el país.

El subsecretario Alejandro Encinas acusó en el evento del 24 de junio del 2019 que en anteriores sexenios, los cuerpos de las víctimas de homicidio, y muy probablemente los de personas reportadas como desaparecidas, eran enviados a fosas comunes sin que las autoridades estatales hicieran un trabajo de identificación. Esto habría provocado que los Semefos acumularan cadáveres sin entregarlos a sus seres queridos.

Enríquez agrega que a esto se debe agregar el poco personal forense que hay en México y los pocos recursos económicos destinados a esa actividad: “Desde el año 2000 o un poco más atrás no se le puso nunca atención a las condiciones de trabajo en las que estaban operando los Semefos, se prefería comprar armas y equipo a las fiscalías y por muchos años no hubo especialistas forenses de las áreas encargadas de identificación”.

Acabar con la desaparición de personas es una de las principales promesas del presidente López Obrador y Roxana Enríquez considera que la identificación de cuerpos abandonados en los Semefos podría ser un primer paso para atender este problema. No obstante, la experta advierte que para que el MEIF tenga éxito debe haber una coordinación eficiente entre sus expertos, las fiscalías, las comisiones de búsqueda y los familiares de víctimas.

“El tiempo (que tendrá el MEIF para trabajar en este sexenio) puede ser suficiente, siempre y cuando se tenga una ruta de trabajo clara y que esté en la voluntad de todas las partes llevarla a cabo de manera eficiente y coordinada”, dice la directora del EMAF.

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Las autoridades federales han mostrado interés en atender la crisis forense generada en los últimos dos sexenios, pero la desaparición de personas y el hallazgo de fosas clandestinas continúan con López Obrador. Según datos de la Segob, entre diciembre de 2018 y junio de 2021 se han encontrado en el país 1,749 fosas clandestinas y se han recuperado 3,025 cuerpos, como si fuera un problema sin fin.

Crisis forense, por desorden de los Semefos

Virginia Garay lleva tres años buscando a su hijo Bryan Eduardo Arias Garay, desaparecido el 6 de febrero del 2018 en Tepic, Nayarit. Esta labor ha llevado a la madre de la víctima a hospitales, centros de rehabilitación, albergues, fosas clandestinas y Semefos de su estado, Guerrero, Guanajuato, Colima, Michoacán, Jalisco, Veracruz y Nuevo León.

En todo este tiempo de búsqueda, Virginia ha constatado cómo los Semefos de algunas entidades federativas no tienen bien organizada la información sobre los cadáveres y eso complica que los familiares de víctimas identifiquen a sus seres queridos.

“Es un trabajo muy difícil porque los Semefos no tienen bien organizadas las fotografías de las personas, no tienen buena resolución, nos muestran la información que quieren de los cuerpos no identificados e incluso hay cuerpos que ya pasaron a la fosa común sin tener ADN recabado o historial de fotografías”, critica Virginia, quien actualmente también es integrante del Consejo Ciudadano de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).

Al igual que las organizaciones expertas en la materia, Virginia considera que el MEIF podría ser una gran herramienta para atender el problema de las personas desaparecidas, sin embargo, aún tiene dudas sobre si este mecanismo podrá funcionar por la renuencia que ha mostrado la Fiscalía General de la República (FGR) y sus homólogas estatales respecto a que los expertos tengan acceso a los cuerpos no identificados.

“Tenemos muchísimas dudas de que al MEIF le den realmente todo el apoyo para la labor titánica que está apunto de realizar”, señala la consejera de la CNB. “Vamos a necesitar mucha voluntad de las fiscalías para trabajar con el mecanismo extraordinario porque deben ser un equipo, no puede ir solo el MEIF ni solas las fiscalías”.

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La publicación en el DOF con la que se autorizó la creación del MEIF estableció que este grupo de trabajo tendrá acceso a los cuerpos sin identificar que estaban en los Semefos hasta antes de su aprobación, es decir, el 19 de marzo del 2020. Además, los expertos deberán entregar un informe anual de actividades y reportarán cualquier indicio al Ministerio Público para la investigación de delitos.

El Grupo Coordinador del MEIF también estará a cargo de determinar, con base en su plan de trabajo, cuántos profesionales, científicos, laboratorios y universidades serán necesarias para realizar la identificación de cuerpos en los Semefos. Por ese motivo, la sociedad civil pide que este grupo de trabajo tenga el dinero suficiente para contratar al personal necesario para realizar su labor de manera adecuada.

“Los especialistas están comprometidos, pero también se les deben garantizar las mejores condiciones. También se requieren espacios para realizar los análisis, el almacenamiento, para guardar evidencia, los restos, material para embalaje y de bioprotección”, opina Roxana Enríquez del EMAF. “Los recursos económicos son ‘el factor’ definitivamente, si no hay recursos y materiales suficientes en cualquier momento se va a atorar el MEIF”,