5 pasos para preparar el café helado perfecto en casa
Solo agrega leche… un café helado perfecto. Foto: Xinzheng/Getty Images

Comprar un café helado puede ser impredecible. Aunque es absurdamente simple en papel (café servido con hielo y mezclado con leche) hay todo tipo de variables que pueden afectar la calidad. Así que, tal vez es mejor que prepares el tuyo. Hablé con Stuart Wilson, el fundador de Lost Sheep Coffee, la planta tostadora especializada en Whitstable, Inglaterra, y con Lynsey Harley, de la planta tostadora Fife y del café Modern Standard en Edimburgo, sobre cómo preparar la versión perfecta en casa.

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Paso uno: café

Tienes tres opciones, pero la base de cada una es el tipo de grano correcto. “Recomendaría un brasileño o colombiano”, dice Wilson. “Quieres un café agradable, dulce y con cuerpo… preferible de origen único”. Esto es importante. Las mezclas de café, es decir, la combinación de café de diferentes países, están comúnmente diseñadas para prepararse de forma caliente. Cuando se combinan con leche caliente, sus azúcares naturales destacan. Si utilizas una mezcla de café para preparar café helado, este proceso no ocurre y el producto final puede ser más ácido de lo que esperas. El consejo de Wilson es “obtener el sabor más puro y satisfactorio en su forma más simple, porque entonces hay menos problemas”. También es importante: no compres café molido de supermercados. La calidad es baja, el molido no es lo suficientemente fino para un espresso y estará más añejo que si lo compras directamente de una planta tostadora.

La opción más fácil: cápsulas

Si tienes prisa, la forma más rápida de preparar café helado es usando una cafetera Nespresso (o alguna equivalente). Algunas plantas tostadoras hacen cápsulas compatibles con Nespresso, muchas de las cuales ahora, afortunadamente, sirven para composta.

La opción más cara: cafetera de espresso

Si eres lo suficientemente afortunado de tener una cafetera de espresso en casa, también puedes obtener tu dosis de café caliente de esta forma. La clave aquí es la consistencia. Cuando Wilson prepara un espresso, el proceso es exacto: “Pesamos exactamente 18.5 gramos de café recientemente molido, y después lo apisonamos suave y uniformemente. Luego cronometramos la extracción del espresso, un buen punto de partida son 30 segundos, y pesamos la extracción del espresso al final, para asegurar que tenemos 30 gramos de espresso”.

La opción más larga: infusión fría

Si ninguna de las opciones anteriores está disponible, puedes intentar hacer tu propia infusión fría. Esta lleva más tiempo, porque el agua fría no disolverá los solubles del café tanto ni tan rápido como el agua caliente. También puedes escoger un diferente tipo de grano para este método porque, como señala Harley: “Probablemente querrás tostados ligeros o medios, ya que cualquier cosa más oscura puede resultar demasiado amarga”.

La receta es simple: toma tu cafetera, añade 120 gramos de café molido grueso por cada litro de agua fría, remueve (pero definitivamente no lo sumerjas) y déjalo en el refrigerador durante 24 horas. Después de eso, puedes vaciarlo o servirlo a través de un filtro, luego decantarlo en una jarra u olla. Esta es la infusión fría de tu café. Pero recuerda, como dice Wilson, este será más ligero que una extracción de espresso, así que agrega una dosis doble para el café helado.

Paso dos: endulzar

Ahora, teóricamente, has elegido y preparado el tipo de café perfecto de la forma perfecta, lo que significa que debería ser lo suficientemente dulce para beberlo así. Pero si en verdad necesitas agregar azúcar, hazlo cuando estés sirviendo el café caliente. Si estás utilizando una infusión fría, pon el azúcar en el vaso antes que el café. Si estas usando una cápsula o una cafetera de espresso, endulza la bebida antes de que la viertas en el vaso.

Paso tres: servir sobre hielo

Buenas noticias, la parte más difícil ha terminado. Wilson describe el resto del proceso como sencillo: “Agrega el café, hielo hasta el tope, leche, mezcla”, pero describámoslo paso por paso. Tu dosis (caliente, a menos que lo hayas preparado una infusión fría) de café va en al fondo de un vaso. Ahora es momento de agregar el hielo. Tienes que llenar entre un tercio y la mitad el vaso con hielo, para enfriar el café. Tus primeros cubos de hielo se derretirán rápidamente, debido al calor del café.

El método alternativo es que licúes el hielo, pero esto tiene sus propios inconvenientes. Como Harley dice: “Las bebidas licuadas simplemente cambian la dilución del café, así que licuar el hielo con la leche y el espresso lo convierte en algo más parecido a un granizado. Si las personas quieren licuar el hielo, deberían considerar aumentar su espresso, tal vez añadiendo otro doble, para que una vez que esté licuado tenga un sabor más balanceado. Pero soy más una purista de los cubos de hielo. Me gusta más tener una bebida refrescante, y no un granizado”.

Paso cuatro: añadir la leche

Ahora agregas la leche hasta el tope del vaso. Nuevamente, aquí la preferencia personal va primero que nada, así que siéntete libre de experimentar con lo que funciona mejor para ti, pero Wilson piensa que la “leche entera” le da un sabor con más cuerpo. Aunque las leches alternativas también funcionan bien. Si prefieres leche vegetal, Harley sugiere evitar la leche de soya, ya que la “acidez en el café a menudo puede separar la soya y eso no es lo ideal”. En su lugar, dice, “la leche de avena funciona bien cuando está fría, y agrega un muy delicioso sabor a galleta a los cafés helados. La leche de coco es otro buen sustituto, y es un buen sabor de verano”.

Paso cinco: mezclar vigorosamente

Tu café está casi listo. El paso final, de acuerdo con Wilson, es mezclarlo. “No hablo de licuadoras eléctricas”, agrega. “Me refiero a unas cuatro o cinco vueltas completas alrededor del vaso. Lo que quieres hacer es lograr que el café, la leche y el hielo se combinen y se enfríen bastante, y luego obtienes ese frío helado realmente agradable”.