Las clínicas de Reino Unido siguen ofreciendo ‘restaurar la virginidad’ antes del matrimonio
La Organización Mundial de la Salud ha condenado las pruebas de virginidad por considerarlas como una violación a los derechos humanos. Foto: PhotoAlto/Michele Constantini/Getty Images

Decenas de clínicas, hospitales privados y farmacias ofrecen la controvertida cirugía de reparación del himen, reveló una investigación encubierta, mientras el gobierno está más cerca de prohibir esta práctica dañina.

Ya se comprometió a prohibir las pruebas de virginidad, un examen intrusivo y sin fundamento científico para evaluar si el himen permanece intacto.

Pero algunas clínicas privadas siguen prometiendo “restaurar la virginidad” a través de un procedimiento conocido como himenoplastia, en el que se utiliza tejido cicatricial de la vagina para reconstruir el himen. Los profesionales del sector salud y los activistas han condenado ambas prácticas como una forma de violencia contra las mujeres y las niñas.

El miércoles, Edward Argar, ministro de Salud, reiteró la promesa del gobierno de prohibir dichas pruebas, añadiendo: “Estamos buscando un acuerdo en cuatro países para prohibir las pruebas de virginidad“. Señaló que se penalizará la himenoplastia lo más pronto posible mientras se espera el resultado de un grupo de expertos encargado de examinar los aspectos clínicos y éticos del procedimiento.

El ministro de Salud en la sombra, Alex Norris, comentó en un comité de los Comunes que el grupo de expertos “ya estaba firmemente unificado” en apoyo a la legislación.

Aneeta Prem, que dirige la organización benéfica Freedom, comentó en un documental de ITV que el número de mujeres y niñas que buscan su ayuda porque se ven presionadas para realizarse pruebas de virginidad ha aumentado un 40% desde el confinamiento.

Por lo general, los familiares que desean presentarlas como vírgenes que sangrarán cuando tengan relaciones sexuales en su noche de bodas las obligan a realizarse estas pruebas, a pesar de que los estudios han demostrado que estas hemorragias no son habituales. Prem señaló: “Las familias de los novios cada vez son más exigentes y dicen: ‘Conozco a alguien que recibió un certificado, quiero una prueba de que esta chica es virgen‘”.

Una de las mujeres a las que apoyó, llamada Beyza, contó cómo sus padres la llevaron a realizarse una prueba de virginidad en una farmacia. Desesperada, admitió ante su madre que había tenido relaciones sexuales. Ahí mismo le realizaron una himenoplastia en un cuarto trasero.

Ella dijo: “Me pareció más vergonzoso que no ser virgen. ¿Por qué permites que este hombre que no conozco me toque? Es moralmente incorrecto, tiene que parar. Y el hecho de que ganen dinero con ello es repugnante“.

Una reportera del programa Exposure de ITV se dirigió a Edgware Road, en el centro de Londres, donde les dijeron que era fácil realizarse una prueba de virginidad. Haciéndose pasar por una mujer que pronto se iba a casar y que no estaba contenta con que su suegra le exigiera una prueba de virginidad, la reportera visitó nueve farmacias. Cinco se ofrecieron a hacer la prueba o conectarlas con alguien que pudiera hacerlo. Algunas también ofrecieron un certificado de “prueba”.

Una segunda reportera se hizo pasar por la dominante madre de la mujer. Acudió sola a una farmacia para concertar la prueba y le dijo al farmacéutico que su “hija” no estaba conforme. A pesar de ello, el encargado aceptó el pago sin preguntar por qué la paciente no estaba presente y si había dado su consentimiento. La farmacia comentó más tarde al programa que nunca ha anunciado ni avalado las pruebas de virginidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) deja en claro que la presencia del himen no es un indicador fiable de que se haya producido una relación sexual y afirma que las pruebas de virginidad son una violación a los derechos humanos.

Naz tenía poco más de 20 años cuando no pasó una prueba de virginidad solicitada por la familia del novio. Sus padres la llevaron a realizarse una himenoplastia contra su voluntad, donde un médico la sedó. “Me durmieron… Porque fui muy agresiva, les daba patadas”.

A pesar de la operación, no sangró en su noche de bodas. Posteriormente, su padre se volvió violento e intentó apuñalarla, diciéndole que había avergonzado a la familia. “Dañó mi vida por completo“, dijo.

El Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos señala que la himenoplastia o cualquier otro procedimiento que pretenda reconstruir el himen no aporta ningún beneficio clínico. Ha pedido que se prohíban estos procedimientos.

Diana Nammi, directora ejecutiva de IKWRO-Women’s Rights Organisation (Organización para los Derechos de la Mujer), comentó: “Los médicos se aprovechan de los miedos de las mujeres y cobran enormes cantidades por esta práctica perjudicial, que con frecuencia no consigue que la mujer sangre, lo que la expone a un riesgo extremo de sufrir abusos o incluso de ser asesinada por motivos de ‘honor’. Es por ello que necesitamos una ley contundente que prohíba la himenoplastia”.

Exposure descubrió que 20 médicos ofrecen actualmente cirugías de reparación del himen en más de 30 clínicas y hospitales privados, entre ellos los de Londres, Manchester y Norwich, con precios que oscilan entre las 2 mil y las 3 mil libras (unos 85 mil pesos).

Las reporteras encubiertas también se hicieron pasar por una mujer que se iba a casar y por su tía, que quería una prueba de que era virgen, para averiguar sobre ambos procedimientos en clínicas de Londres.

Filmaron de forma encubierta a un médico, Gary Horn, que aparentemente dijo que estaría dispuesto a infringir la ley si se prohibía. La grabación lo muestra diciendo: “Entonces tenemos que mentir. Tenemos que decir que estamos haciendo algo más”. Luego sugiere: “Quitar un quiste“.

No existe ninguna sugerencia de que Horn haya infringido alguna ley. Sus representantes dijeron: “Como respetado cirujano especialista en el campo de la cirugía plástica y reconstructiva, el Dr. Horn ha realizado un número limitado de operaciones relacionadas con el himen. Sin embargo, no tiene conocimiento ni proporciona ningún documento que sugiera un proceso de certificación de que el himen permanece intacto antes o después de esa operación; nunca lo ha hecho y nunca lo haría”.

“El Dr. Horn cuenta con una reputación profesional intachable y es un miembro honorable de la profesión médica que actúa de forma legal, ética y en el mejor interés de sus pacientes en todo momento. En ningún momento el Dr. Horn dijo que realizaría un procedimiento ilegal en un paciente y nunca lo haría. El Dr. Horn no entendió que se le estaba preguntando si llevaría a cabo un procedimiento ilegal, sino que entendió que se le estaba preguntando una cuestión habitual de un paciente que busca mantener su confidencialidad médica, sobre qué decir a sus familiares y amigos que le preguntan por qué se opera. Nuestro cliente no actúa de forma ilegal o deshonesta y nunca consideraría hacerlo”.

Se cambiaron algunos nombres para proteger las identidades.