Jardín Escultórico de Edward James: 75 años de un sueño
Una cascada corona el recorrido por el Jardín Escultórico de Edward James. Foto: José Arrieta

El camino desde Xilitla a Las Pozas, uno de los nombres con los que se conoce al Jardín Escultórico de Edward James ubicado en esta localidad potosina, es angosto. La neblina permanente que existe en este sitio, frío pero inexplicablemente agradable, permite ver lo suficiente para percatarse de ello.

La entrada no parece tener mayor atractivo. Alguien cobra el acceso y luego, por un camino de piedras, se puede empezar a ver la maravilla nacida de la inspiración del poeta, escultor, noble y modelo Edward James: un anillo que simboliza el compromiso ante el inicio de un sueño que, en 2022, cumple 75 años de inspiración.

La vida de Edward James siempre estuvo ligada al arte. Nacido en una familia relacionada con la nobleza británica, su afinidad por las artes se manifestó desde la juventud. Durante su época universitaria, fundó una pequeña editorial para publicar sus esbozos de poesía.

Poco más tarde, en la década de los 30, se casó con una bailarina y mantuvo un lazo muy cercano con pintores y artistas surrealistas: sirvió como modelo para algunas pinturas de René Magritte, fundó y financió publicaciones donde obtuvieron salida algunas obras de Salvador Dalí y Pablo Picasso.

Todo ese recorrido artístico y sus influencias, fueron literalmente grabadas por Edward James en su finca, adquirida en 1947 con la idea de producir café y tener un hábitat adecuado para las especies que atesoraba, como venados y jaguares, pero que un temporal ocurrido tres lustros después hizo cambiar de rumbo.

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La entrada al Jardín Escultórico de Edward James es un anillo. Foto: José Arrieta

Como si se tratara de entrar a las páginas de Alicia en el País de las Maravillas, las esculturas en concreto retoman formas orgánicas que, al mismo tiempo, se abren como los soldados naipe de la misma historia.

Las casas de distintos niveles, con ventanas ojivales que lo mismo recuerdan a las catedrales góticas de Europa que a los troncos de algunos hongos de la región, las esculturas que retoman la forma de las orquídeas que crecen en completo desorden por todos lados y los caminos que se multiplican en anarquía, reciben a los visitantes.

Más de 150 personas participaron a lo largo de varias décadas en la construcción, que se detuvo a la muerte del propio Edward James, en 1984, cuya idea era que la obra humana se sumiera en la poderosa exuberancia de la naturaleza potosina.

Hogar de más de 250 especies de arañas, además de una rica flora local, es difícil decir si tiene un lugar final o central. Quizá el corazón está en una impresionante cascada que corre frente a una rotonda, bajo la cual hay una poza donde se encuentra instalada una reproducción del famoso mingitorio de Marcel Duchamp.

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Edward James se inspiró en la flora local para algunas esculturas. Foto: José Arrieta

Es fácil vivir en un sueño, y los amantes del arte o la naturaleza -o ambas-, no deben perder la oportunidad de conocer este espacio, ubicado a unas 7 horas de la Ciudad de México.