Estamos de vuelta
Futuros alternos

Es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, Esquire, Código, El Universal, entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor y Bullterrier FM.  Twitter: @mangelangeles

Estamos de vuelta

Muchas vidas ya. Funciona como metáfora y referencia. Además de las vidas, muchas restricciones, colores de semáforo y, hasta ahora, muchas más olas de las que cualquiera hubiera imaginado.

De a poco hemos ido recuperando cierto tipo de rutinas. Este septiembre ya se parece mucho a otros septiembres, al menos en lo que a la llamada cultura mainstream se refiere: de las alfombras rojas y los desfiles de moda en lugares como Nueva York hasta los carteles que anuncian el regreso de los festivales a México, con Tame Impala y Bad Bunny recordándonos que la música en masividad puede ser irresistible a cualquier criterio o medida de seguridad.

Pienso en lo obtuso de una leyenda que dice: “con todas las medidas sanitarias”, y en lo obtuso de los tapetes que probadamente sirven para nada pero pululan. Pienso en lo absurdo de ahorcar a pequeñas y medianas empresas sin apoyos claros y en la absurda señora que siempre se quita el cubrebocas en el gimnasio al que he decidido volver apenas hace unas semanas. El subtexto, pienso, es que todo cambió pero nada ha cambiado. Vaya, que estamos de vuelta. Haciendo como que sí pero siempre no. Como dice Guillermo del Toro: porque somos mexicanos.

Platico con Mario Bellatin en un café al aire libre (esos lugares que ahora prometen salud mezclada con sus bebidas) y me dice: “esto ya no se va a ir“, refiriéndose al cubrebocas. Encontramos a dos clics las propuestas de la marca Adidas y también del diseñador norteamericano Rick Owens. El mercado no se enferma, pienso.

Unas horas después no dejó de recibir propuestas de máscaras cubrebocas artesanales que prometen llegan en tres días. El mercado no se enferma y todo le suma. Hasta las muertes.

Mucho se ha hablado del proceso colectivo de duelo de esto que hemos estado viviendo hace más de un año y medio y, sin embargo, ya entrados en dinámicas idénticas a las que teníamos antes de la pandemia, ahora con “todas las medidas”, pienso en lo necesario que sería problematizar más.

Teniendo en cuenta que por más personas vacunadas haya, el virus seguirá existiendo mientras exista apenas una sola susceptible de enfermarse: ¿qué personaje somos de este meme que ya parecemos? ¿Quién espera (porque puede y quiere) desde un interior a que “allá afuera” se solucione todo o quien desde ese “allá afuera” (por cualquiera que sea la circunstancia) se encuentra en el centro de una conversación que todos estamos teniendo pero cuyo subtexto no compartimos?

¿A qué volvimos?