Los millennials no se vuelven más derechistas con la edad. Sospecho que sé por qué
El costo de la vivienda es uno de la infinidad de problemas que presionan los bolsillos de los millennials. Foto: Katharine Rose/Alamy

Goma de mascar. Servilletas. Tangas. Durante la última década, los millennials han sido acusados de acabar con una vertiginosa variedad de artículos. Y a pesar del hecho de que algunos de ellos se aproximan ahora a la mediana edad y el mundo ha dirigido su atención a las travesuras de la generación Z, parece que los millennials todavía tienen un gusto por el asesinato. ¿Su víctima esta vez? El conservadurismo.

Históricamente, las personas suelen volverse menos liberales a medida que envejecen: caen los carteles del Che Guevara y las conversaciones sobre las mejoras del hogar sustituyen a los debates sobre las mejoras sociales. Sin embargo, los millennials van en contra de esa tendencia.

El cambio es extraordinario. Según un análisis realizado por el Financial Times, si los millennials siguieran las tendencias anteriores, una persona de 35 años sería unos cinco puntos porcentuales menos conservadora que el promedio nacional y se volvería gradualmente más conservadora. ¿La realidad, indica el Financial Times? “Son más bien 15 puntos menos conservadores, y tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos son, con diferencia, las personas de 35 años menos conservadoras registradas en la historia”.

Sé lo que estás pensando, porque yo también lo pensé. Estás pensando que la propiedad de la vivienda es en gran parte culpable. (Quizás estabas pensando en qué cenar, en cuyo caso me disculpo). Como sabemos, los millennials gastan todo su dinero en pan tostado con aguacate y café para llevar, lo que significa que se han quedado rezagados con respecto a otras generaciones en lo que se refiere a la propiedad de su propia vivienda. Si tuvieran hipotecas que pagar y precios inmobiliarios que proteger, probablemente serían mucho más conservadores, ¿verdad?

Resulta que no es tan sencillo. John Burn-Murdoch, que escribió el análisis del Financial Times, tuiteó: “Si los millennials tuvieran casa propia al mismo ritmo que los boomers a esa edad, serían un par de puntos más conservadores, aunque solo un par”.

Hay cuestiones más profundas en juego. “La explicación más probable es un efecto de cohorte: que los millennials han desarrollado valores diferentes a los de las generaciones anteriores, moldeados por experiencias únicas suyas, y no creen que los conservadores compartan esos valores”, escribió Burn-Murdoch. Por decirlo en mis propios términos, más contundentes: los millennials se han visto terriblemente perjudicados por un sistema económico injusto y una crisis climática descontrolada. Solo un idiota con mucho dinero estaría contento con cómo está la situación.

Para que conste, no soy una idiota con mucho dinero. Tengo 39 años, lo cual me convierte en una millennial geriátrica, y ciertamente no me he vuelto más conservadora con la edad.

Quizás lo que me ha empujado más a la izquierda que cualquier otra cosa es tener un hijo; concretamente, el ridículo precio de tener un hijo. Siempre supe que las guarderías iban a ser caras, pero (inserte aquí una sarta de improperios). La guardería en Philadelphia a la que asiste mi hijo de 19 meses cuesta poco menos de 2 mil dólares al mes por cuidar de él de 9 de la mañana a 3 de la tarde. En realidad, es un precio razonable comparado con el de las guarderías de Nueva York, donde yo solía vivir.

Mi pareja y yo hemos hablado sobre tener un segundo hijo, pero no sé cómo podríamos permitírnoslo. No solo hay que pensar en la guardería: las colegiaturas universitarias han aumentado enormemente, al igual que el costo de la vida. Un segundo hijo se ha convertido en un artículo de lujo.

Estoy segura de que el precio de las guarderías ha radicalizado a una generación de padres primerizos. Si el partido Republicano en Estados Unidos y el partido Conservador en el Reino Unido tuvieran algún deseo de atraer a los votantes millennials, apoyarían su discurso sobre los valores familiares con políticas que favorecieran a la familia. En lugar de eso, están haciendo lo contrario.

El domingo, el periódico Telegraph informó que Rishi Sunak –un hombre que posee cuatro casas de lujo y nunca ha tenido que preocuparse por el precio de las guarderías– archivó sus planes de revisar el sistema de guarderías de Inglaterra y hacerlo más asequible. Al otro lado del Atlántico, los republicanos obsesionados con el aborto están más preocupados por obligar a las personas a tener hijos que por facilitar su cuidado.

Aunque todo esto es terriblemente sombrío, hay un rayo de esperanza: los niños están bien y mis compañeros millennials se aferran obstinadamente a la izquierda.

Arwa Mahdawi es columnista de The Guardian.