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Nacho Lozano
FrancoTirador

Corcholocracia

Nacho Lozano

Destapadores, corcholatas, envases y todo lo que la tiendita presidencial de la esquina no puede dejar de ofrecer a la clientela mexicana.

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AMLO Y Marcelo Ebrard
Foto: EFE/ José Méndez.

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El lunes durante una mañanera-lagañera, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, expuso a la comunidad científica mexicana su Teoría de la Corcholata:

Para el relevo presidencial, “hay muchos mujeres y hombres”. Y no, ni el colega Carlos Loret, ni la académica Denise Dresser están en los pensamientos del presidente, sino “todos los que están en el gabinete, gobernadores, todos tienen posibilidad, dirigentes parlamentarios”. Y aquí viene la científica Teoría de la Corcholatiña: “Ahora sí que ya no hay tapados”, porque siempre tapado, nunca intapado, “yo soy el destapador y mi corcholata favorita va a ser la del pueblo, esa es la regla. La gente va a decidir”.

Aquí se escuchan los aplausos entre envases de refrescos, cervezas y jugos que se venden en la Miscelánea Don Andrés, la tiendita de la esquina a la que vamos todas las mañanas. Bien, bien, buena tú te ves bien buena, parece una campaña de Coca Cola.

Lee también: Ebrard se destapa: confirma que va por la candidatura presidencial en 2024

El H. Ciudadano Destapador y Despachador en Jefe, desde el mostrador de su tiendita, ha regalado entonces una lista de destapados muy rara y basta. Por eso ahora yo regalo esloganes para la Corcholata que escoja el dedito presidencial:

•          Por el bien de todos, primero la Corcholata.

•          Soy la Corcholata del empleo.

•          Tengo la Corcholata y las manos limpias.

•          Vota Corcholata.

•          México merece un cambio de Corcholata.

•          La Patria no se vende, Corcholata presidente.

•          Estamos mal, pero vamos de la Corcholata.

•          Es la Corcholata, estúpido.

•          Corcholata, diferente.

•          El cambio verdadero está en tu Corcholata..

•          Corcholatas, unidas, jamás serán abridas.

Ojo, toda corcholata en tiempos de promociones trae consigo leyendas como: “Ganó un pastelito”, “Se lleva a casa unos centavos” o “Siga participando”. Y el que pierde, casi siempre es el pueblo que destapa la corcholata salada.

Como en toda miscelánea y tiendita de la esquina, hay corcholatas más destapadas y aplaudidas. Ahí están dos. Claudia Sheinbaum, recibida en el escenario del Auditorio Nacional al grito de “Presidenta, presidenta” entre liderazgos de Morena, unos aplaudiéndole y otros retorciéndose de la envidia frente a la mujer con más posibilidades de ser la primera presidenta de México. Y el fin de semana Marcelo Ebrard, canciller mexicano, se ha corcholatizado con un evento en el Estado de México en el que buscaba reunirse en una comida privada con sus más cercanos y aquello terminó un evento en que se destapó.

Ayer el presidente lo bendijo y le deseó suerte, desde el despachador de la tiendita mañanera. “Tiene derecho a moverse”, dijo el presidente.

Y frente a él, pero sobre todo a la clientela, el canciller respondió: “No vamos a distraernos”, bueno, bueno, todos sabemos que los políticos efectivamente no se distraen de su principal encargo… que es tener un mejor encargo, ¿a poco no? “Y vamos a seguir actuando con eficiencia”, lo dijo el secretario que ha demostrado ser varios en uno y ha resuelto lo que colegas suyos no han podido en más de la mitad de este sexenio.

Para ser Franco, Hoy no se fía, mañana sí.

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