De chile, presidencia, mole, ONU y manteca
FrancoTirador

Nacho Lozano es periodista y autor. Ha sido reportero y presentador de noticias para radio, televisión e internet desde hace dos décadas; editor y columnista en diversos medios impresos nacionales e internacionales. Es presentador de Noticias Telemundo. Twitter: @nacholozano

De chile, presidencia, mole, ONU y manteca
El canciller Marcelo Ebrard con el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden en la cumbre del G20. Foto: EFE.

La COP26 en Glasgow, Escocia, ha resultado decepcionante para activistas y defensores del medio ambiente. El calentamiento global nos carga como el payaso y los acuerdos alcanzados entre las potencias contaminantes resultaron sobadas buenas intenciones que pavimentan el camino al infierno. Por eso me pareció fascinante la participación de la joven mexicana Xiye Bastida, quien a sus 19 años mostró más claridad que todos los líderes mundiales juntos:

Soy una activista contra el cambio climático en México”, ella seguramente aprendió mucho de la valentía de otros activistas que fueron asesinados en México defendiendo la naturaleza; por eso Xiye es nuestra esperanza, “en 2050, cuando tenga 48 años, el mundo que veré a través de mi ventana”, como diría Yuri, “es el que estamos negociando hoy. Si detenemos hoy la emisiones, dejaremos el mundo con un calentamiento global de 1.1 grados centígrados” de los escenarios, el menos peor “esta es mi segunda COP. Llevan haciendo esto más tiempo del que yo llevo viva”, tómenla barbones, “Tengo una simple pregunta: ¿Cuántas conferencias más van a esperar antes de actuar?”. Los líderes ahí aglomerados no han respondido a la altura de esta lúcida mujer.

Súmenle que António Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, dijo que “estamos cavando nuestras propias tumbas”. ¿En serio les importa a China (que emite el 26.6% del total de los gases de efecto invernadero), a Estados Unidos (13%), a la Unión Europea (9%) e India (6%) la vida de las generaciones venideras? Al tiempo.

Bueno, no le pregunten a Joe Biden, presidente de Estados Unidos, porque seguro se sigue echando el ‘coyotito’ de los justos, tal como lo cacharon durante las discusiones al respecto.

Mejor hablemos de México, donde las cosas están más entretenidas. La guerra de los pasteles morenistas ya empezó, el embarradero está desatado entre los aspirantes presidenciales:

La consentida del profesor de las mañaneras, Claudia Sheinbaum, ha estado de gira por varios estados del país y aseguró que todos sus gastos (avión, itakate, recuerditos y llaveritos de los viajes) los paga de su bolsa. Pero además, Sheinbaum jura y perjura que México está preparado para que una mujer sea presidenta “desde hace mucho” y dijo que “ha habido muchas candidatas a presidentas de la República, pero hoy, no solamente es un asunto de género, que es importante, sino también la continuidad de esta Cuarta Transformación”. ¿Es reflexión o amenaza? 

Por su parte, Ricardo Monreal, el pastor de las ovejas de Morena en el Senado, sigue moviéndose para salir en la foto:

Hasta ahora, con seriedad, sin excluir a nadie”, cuando alguien usa esas palabras como las de “sin afán de ofender a nadie” termina ofendiendo a varios, no es serio y excluye a los más posibles, ¿sí o no? “veo en el horizonte”, allá, bien, pero bien lejos, lo más lejos posible, por favor, “a Marcelo Ebrard, que ha hecho muy buen trabajo”, ¡qué nivel de intento de sinceridad!, “excelente trabajo, diría yo; y a Claudia Sheinbaum”, quien también le cae mal, no se haga, “que es una buena jefa de Gobierno y que ha crecido en imagen y está trabajando con mucho ánimo en la Ciudad de México”, jijos, cómo son de tremendos los políticos, “así es que va a ser una contienda respetuosa, en su momento, pero creo que les voy a ganar a los dos“, hagan sus apuestas.

Y como si la presidencia fuera tómbola geográfica, Monreal se deshiló: “Creo sinceramente que al norte le toca, ahora le toca tener un presidente”, ¿no está proponiendo que el norte se independice de México, ¿verdad?, “tenemos muchas décadas que no hay un presidente del norte”, pero como norte y sur son términos relativos como el tiempo y el pambazo, “(Carlos) Salinas de Gortari se decía del norte, pero realmente su vida se hizo en el centro”, ¿ya ven, les dije, que todo es relativo, “pero ahora sí hay un auténtico norteño: yo soy de Zacatecas”, ¿no sabían que Zacatecas queda en el norte?, ah, pos ahora ya lo saben, “somos parte del norte“, ¿OK? 

Pasando a otro tema, esta semana ha sido muy difícil para Quirino Ordaz, el exgobernador priista de Sinaloa y uno de los más amiguis del presidente de México. A él lo invitaron a irse de embajador a España, pero el PRI no le dio permiso, que porque dice que eso es como traicionar a su partido con tal de aceptar esa manzana envenenada que le ofrece López Obrador. Hace unos días, el analista Gabriel Reyes Orona le dijo a Carmen Aristegui que España es puerta de entrada a Europa y enclave para el narco en el norte de África, particularmente en Marruecos y que para los malosos es de vital importancia que “alguien que tuvo una muy afortunada relación durante seis años en Sinaloa estuviera en la posición de tener valijas diplomáticas y enlaces europeos”. Así de fuerte. 

Pero no podemos cerrar este FrancoTirador sin el maestro de meter el chile, el mole y la manteca en una misma olla, sí, otra vez con el presidente Andrés Manuele López Obrador. Fíjense, mientras Juan Ramón de la Fuente se vuelve el mero mero del Consejo de Seguridad de la ONU (porque ya ven que en eso de seguridad México tiene mucho que enseñarle al mundo) y hablaba de impulsar una agenda en favor de la causa de las mujeres, en México el presidente decía:

(Con el neoliberalismo) Se alentó mucho, incluso por ellos mismos, el feminismo, el ecologismo, la defensa de los derechos humanos y, la protección de los animales. Muy nobles todas, pero el propósito era crear, impulsar y desarrollar estas causas para que no reparáramos en que estaban saqueando al mundo”. 

¿Acaso Juan Ramón de la Fuente no está distrayendo con su agenda feminista para no reparar en el saqueo?

Para ser Franco: prefiero echarme un coyotito como Biden.