La Línea 12 no se olvida
En contraste

Es senadora de la República, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y recientemente nombrada vicecoordinadora del Grupo Parlamentario de Acción Nacional, es la primera mujer que ocupa ese cargo. Twitter: @kenialopezr

La Línea 12 no se olvida
Foto: Alexa Herrera / La-Lista

El 3 de mayo se cumplió un año de la tragedia de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México y a ningún servidor público lo han declarado responsable. A lo largo de este año, se han presentado diferentes investigaciones y peritajes, pero no hay un solo culpable en la cárcel por las 26 personas que murieron con la caída del Metro.

La Fiscalía de la Ciudad de México afirmó que el problema provenía de errores en la construcción e imputó a 10 personas, sin embargo, ninguna ha sido detenida. En cuanto al peritaje ordenado por Claudia Sheinbaum a la empresa DNV, resultó que los culpables del colapso fueron: unos pernos. Pero mientras se echan la bolita entre unos y otros, la realidad es que la corrupción y la negligencia son el sello de este gobierno y lo que provocó esta tragedia.

La jefa de Gobierno, como titular de la administración pública en la capital, es la primera responsable. Le sigue la entonces directora del Metro, Florencia Serranía, quien tenía dentro de sus labores principales darle mantenimiento a todas las líneas del Sistema de Transporte Colectivo Metro, sin embargo, no lo hizo. Serranía presentó su renuncia y ninguna responsabilidad se le dictó por no haberle dado mantenimiento al Metro. Y hoy goza de completa impunidad.

Y el tercero claramente responsable de esta tragedia es Mario Delgado, ahora presidente nacional de Morena, ya que como secretario de Finanzas de la capital autorizó el arrendamiento de trenes que no eran compatibles con los rieles de la Línea 12, por lo cual se tuvieron que cerrar, en 2014, 11 de las 20 estaciones que conforman dicha línea.

La Línea 12 costó a los capitalinos 22 mil 500 millones de pesos, con un sobrecosto de más del 60% de lo previsto. Y congruentes con la tradición de los gobiernos morenistas, hubo peculado, pagos indebidos, retrasos en su entrega, suspensión de servicio, falta de transparencia, entre otros.

La administración de Claudia Sheinbaum no ha sido capaz de fortalecer la infraestructura de este transporte y no han destinado el presupuesto suficiente para la modernización y correcto funcionamiento de trenes y vías.

Veintiséis personas fallecieron en el derrumbe de la Línea 12 y, a un año de esta tragedia, las familias de las víctimas no tienen justicia. No hay responsables en la cárcel. Y de manera inhumana, el gobierno de Sheinbaum solo responsabiliza a unos pernos.

El presidente de la República afirmó el 24 de junio del año pasado que “a más tardar en un año está funcionando de nuevo la línea con toda la seguridad, y es mi palabra.” Ahora, según lo declarado por la jefa de Gobierno, hasta finales de año terminará la rehabilitación de la línea. Queda claro que la palabra del presidente no se va a cumplir. Y los que siguen pagando estas irresponsabilidades son los mexicanos, quienes sufren las deficiencias de este gobierno y del transporte público.

Mientras los gobiernos federal y local continúen en su negligencia y no se destine dinero a lo realmente importante, que son los servicios al pueblo de México, la infraestructura de la capital seguirá deteriorándose y será, lamentablemente, una bomba de tiempo.

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