1977, un año insuperable
La terca memoria

Politólogo de formación y periodista por vocación. Ha trabajado como reportero y editor en Reforma, Soccermanía, Televisa Deportes, AS México y La Opinión (LA). Fanático de la novela negra, AC/DC y la bicicleta, asesina gerundios y continúa en la búsqueda de la milanesa perfecta. Twitter: @RS_Vargas

1977, un año insuperable
Ilustración: Roberto Vargas

No sé quién me presentó a aquella chica, pero recuerdo que nuestra primera cita a solas fue debut y despedida. Alta, delgada, el vestido que llevaba y, quizá su peinado, la hacían parecer mucho más grande de lo que era. A la hora de las presentaciones informales en casa de mi primo Abraham, yo dije que era periodista. Desde la cocina, donde servía unos tragos, ese cabrón gritó: “Y ‘asaltacunas’”, antes de soltar su estúpida carcajada de siempre. Era 1997 y yo tenía apenas un año como reportero, cursaba mis últimas materias en el ITAM y trataba de quitarme de la cabeza a una mujer casada a la que veía ocasionalmente.

Después del comentario de mi primo, volteé a ver a mi acompañante y le pregunté intrigado: “¿En qué año naciste?” Con esa cara de niña inocente que perdió con los años a fuerza de desengaños, divorcios y trabajos mal pagados, la chica respondió: “En 1977”. Acostumbrado desde siempre a salir con mujeres más grandes, no podía creer que estuviera ahí con una chica de apenas 20 años.

Goles, touchdowns y nocauts

En 1977 yo tenía seis años, cursaba el primer año de primaria en la escuela Eva Sámano de López Mateos y gané el primer lugar en un concurso de lectura. Mi primer recuerdo futbolero se remonta al 8 de septiembre de ese año, cuando Enrique Borja, jugador del América, le dijo adiós al futbol y anotó dos goles contra Pumas, equipo con el que había iniciado su carrera en 1964. Dos meses atrás, Universidad ganaba su primer campeonato de Liga al derrotar en la Final a los Leones Negros de la U. de G. Faltaban muchos años para que me volviera fanático del futbol, pero hace 46 años en España reinaba el Atlético de Madrid de Luis Aragonés; Italia era dominada por los equipos de Turín, con la Juventus como campeona y el Torino un paso detrás; en Inglaterra el Liverpool era el rey, y en Alemania eran los años de gloria del Borussia Mönchengladbach. En la vieja Liga de Campeones de Europa, el Liverpool rompía la hegemonía del Bayern Munich y ganaba la primera de sus dos “Champions” de la década a costa del “Gladbach”. La Juventus se impuso en la Final de la Copa UEFA al Athletic de Bilbao y en la extinta Recopa se coronó el Hamburgo. La Copa Libertadores fue para Boca Juniors, que derrotó al Cruzeiro en penalties, y la Intercontinental también para el cuadro argentino, que se impuso al subcampeón de Europa, donde brillaban hombres como Berti Vogts y Jupp Heynckes.

Raiders, Yanquis y Blazers

En el Super Bowl XI, celebrado el 9 de enero de 1977, los Oakland Raiders de John Madden y Ken Stabler ganaron el primero de sus tres anillos al superar 32-14 a los Vikingos de Frank Tarkenton; el MVP fue para Fred Biletnikoff, receptor de los californianos, y el himno estadounidense fue cantado por Vikki Carr. El Trofeo Heisman de ese 1977 fue ganado por el full back de la Universidad de Texas, Earl Campbell, y la segunda selección del Draft de la NFL fue para los Dallas Cowboys, que eligieron a otro corredor: Tony Dorsett. Además, el pateador mexicano Rafael Septién fue elegido en la décima ronda por los New Orleans Saints.

La Serie Mundial de aquel año fue ganada por los Yanquis de Nueva York, de Billy Martin, a los Dodgers de Tom Lasorda. Los Mulos, que no ganaban un campeonato desde 1962, se coronaron en seis juegos. El jugador más valioso (MVP) fue Reggie Jackson, que había llegado como agente libre al inicio de la temporada. En la NBA, los Portland TrailBlazers de Bill Walton se impusieron en seis partidos a los 76ers de Filadelfia del “Dr. J”, Julius Erving; mientras que en la NHL los Canadians de Montreal ganaban su segunda Stanley Cup consecutiva a costa de los Boston Bruins. Aquel fue el año dorado para el tenista argentino Guillermo Vilas, que disputó tres Finales de Grand Slam y ganó dos: Roland Garros y el US Open; Australia fue para el estadounidense Roscoe Tanner y Wimbledon para el sueco Björn Borg. El campeonato de Fórmula Uno lo ganó el austriaco Nikki Lauda, de Ferrari, y las 500 millas de Indianápolis se las llevó el legendario A.J. Foyt. 1977 fue el último gran año para Muhammad Alí, que defendió con éxito su título de los pesados ante Alfredo Evangelista y Ernie Shavers, antes de caer con Leon Spinks, en febrero de 1978.

Cultura pop y modernidad política

Star Wars” se estrenó el 25 de mayo. La película protagonizada por Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hamill, y dirigida por George Lucas, se convirtió en todo un suceso. Ese año “Rocky”, que lanzó a la fama a Silvester Stallone un año atrás, ganó el Oscar a la mejor película (“Star Wars” fue nominada a 11 premios de la Academia y ganó seis estatuillas al año siguiente). Otras películas estrenadas en 1977 y que se convirtieron en clásicos fueron “Fiebre de sábado por la noche”, “Domingo negro” y “Encuentros cercanos del tercer tipo”.

El libro más vendido en Estados Unidos fue “El Resplandor”, de Stephen King, que en 1980 inmortalizaría en la pantalla grande Jack Nicholson. En la radio dominaba la música disco, pero también sonaban clásicos como “Hotel California”, de Eagles, “Don’t stop”, de Fleetwood Mac y “Dancing Queen”, de ABBA. El legendario “Let there be rock” fue lanzado al mercado por AC/DC y Motörhead se dio a conocer con su disco homónimo.

El Premio Nobel de la Paz fue ganado por Amnistía Internacional y el de Literatura por el poeta andaluz Vicente Aleixandre. En México, la reforma política ideada por don Jesús Reyes Heroles se plasmó en la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE), que fue aprobada por el Congreso en diciembre de 1977. Con ella inició la etapa moderna de las contiendas electorales en el país, se acabó la figura de los diputados de partido y nació el sistema mixto de representación proporcional (se incrementó el número de diputados a 400, 300 de mayoría simple y 100 plurinominales), además redujo el porcentaje de votación para que los partidos políticos obtuvieran su registro.

Todo eso pasaba en el mundo mientras yo comenzaba a hablar de futbol con mi papá y una chica a la que no volví a ver después de esa noche (me mandó hace unos años invitación de Facebook), llegaba a este mundo.