Cuellos de botella
Economía Aspiracionista

Manuel Molano es un economista con experiencia en el sector público y privado. Es asesor en AGON Economía Derecho Estrategia y consejero de México Unido contra la Delincuencia. Twitter: @mjmolano

Cuellos de botella
Foto: Pixabay

Durante el fin de semana, las aerolíneas en Estados Unidos cancelaron un número importante de vuelos. El público viajante de ese país se quejó, pero no sirvió. Al parecer, durante la pandemia los sindicatos de la aviación advirtieron que esto podría pasar. Tuvieron que despedir a un número importante de trabajadores, y pedir el retiro anticipado de otros. Como resultado, ante un pico de demanda por viajes, como ocurrió este fin de semana, no había suficiente personal para atender todos los vuelos, y fue necesario cancelar muchos de ellos. 

Ya en este espacio habíamos hablado sobre la escasez de semiconductores, y cómo esta impactó la producción de vehículos, ya que la mayoría de la producción de esos materiales se movió a la manufactura de celulares y computadoras, y no la electrónica automotriz. Este es el caso emblemático de cuello de botella en la producción hoy, pero existen muchos otros. Autopartes que no llegan a su destino, porque los contenedores marinos en los que normalmente viajan están abandonados en puertos como Long Beach. Debido a esto, los precios del transporte marítimo de mercancías han subido de manera importante. 

Otro precio que captura los cuellos de botella es el de la energía, especialmente el precio del petróleo. El consumo global de combustible se ha mantenido en alrededor de 100 millones de barriles diarios. En 2020, el mundo redujo su consumo de combustibles en 8.7%, de acuerdo con un informe de la Agencia Internacional de Energía. En 2021, la recuperación se espera que sea del 5.1%, y en 2022, 3.5%.  

La economía mundial es como una gran orquesta sinfónica donde todo ocurre de manera sincronizada. Con la pandemia, la disminución en el ritmo de demanda y de producción no fue parejo entre sectores. En consecuencia, una vez que se perdió la tonada, la orquesta tiene problemas de coordinación para regresar a tocar, porque nadie está seguro de cuál es la siguiente nota en la partitura.

Estos problemas de coordinación de la economía han retrasado la recuperación global. El crecimiento ha sido decepcionante tanto en México como en Estados Unidos, y muchas otras regiones del mundo. Un reporte del Fondo Monetario Internacional, publicado este verano, ubica el crecimiento esperado de este año en 6% para la economía global, y 4.9% en 2022. 

De acuerdo con el pronóstico de la revista inglesa The Economistla economía mexicana iba a crecer 6.4% este año y 2.7 el año siguiente. El resultado decepcionante del tercer trimestre, una disminución de 0.2% con respecto al trimestre previo, hace dudar a todos los analistas respecto a que se cumplan las expectativas de crecimiento para el país. Sin embargo, no todo es culpa de la pandemia y su manejo. Las expectativas de crecimiento de The Economist para Nueva Zelanda, con un mucho mejor manejo de la pandemia que México, no son muy distintas para ambos países. Sí hay diferencia en el crecimiento de la producción industrial, y puede ser el principal diferenciador entre países. En México, la producción industrial a agosto creció al 5.5% con respecto al año anterior. En Brasil, disminuyó 0.6%. 

Aún con todo esto, la confianza de empresas y consumidores será la clave para que las economías globales regresen a su ritmo de crecimiento. Habrá cambios permanentes. Ciertas lecciones se olvidarán pronto, y otras serán para siempre.