Un medicamento retrasa el deterioro cognitivo de los pacientes con Alzheimer, revela un estudio
El ensayo clínico reveló que el medicamento redujo el deterioro de las habilidades mentales generales de los pacientes en un 27% a lo largo de 18 meses. Foto: Image Source/Alamy

Los investigadores proclamaron el inicio de una nueva era en los tratamientos contra el Alzheimer, después de que un ensayo clínico confirmara que un medicamento retrasa el deterioro cognitivo de los pacientes que se encuentran en las primeras fases de la enfermedad.

El resultado se obtiene tras décadas de fracasos en este campo y animó a los expertos a señalar que el Alzheimer –que afecta a 30 millones de personas en todo el mundo– podría ser tratable.

“Se trata del primer medicamento que ofrece una opción real de tratamiento para los pacientes de Alzheimer”, comentó Bart De Strooper, director del Instituto de Investigación de la Demencia de Reino Unido en el University College de Londres (UCL).

“Aunque los beneficios clínicos parecen ser un tanto limitados, cabe esperar que se vuelvan más evidentes con el tiempo”.

El medicamento, denominado lecanemab, es un tratamiento con anticuerpos que elimina los cúmulos de la proteína llamada beta amiloide que se acumula en el cerebro.

Se desconoce en qué medida los cúmulos favorecen el Alzheimer, sin embargo, en los pacientes con formas hereditarias de la enfermedad, parecen sentar las bases de una serie de cambios cerebrales que destruyen progresivamente las neuronas.

Los desarrolladores de Lecanemab, Biogen en Estados Unidos y Eisai en Japón, anunciaron los resultados principales del ensayo clínico realizado en casi mil 800 pacientes en septiembre, no obstante, los investigadores del campo han esperado ansiosamente los datos completos, que fueron publicados el martes en la revista New England of Journal of Medicine.

Esto demostró que el medicamento redujo el deterioro de las habilidades mentales generales de los pacientes en un 27% en un plazo de 18 meses, un resultado modesto pero significativo.

“Creo que confirma una nueva era de modificación de la enfermedad de Alzheimer. Una era que llega después de más de 20 años de arduo trabajo sobre inmunoterapias antiamiloides, por parte de muchísimas personas, y muchas decepciones en el camino”, comentó Nick Fox, profesor de neurología clínica y director del Dementia Research Centre del University College of London.

El Alzheimer representa casi dos tercios de los 55 millones de personas que padecen demencia en todo el mundo. Es la principal causa de muerte en el Reino Unido: los pacientes suelen morir en los siete años posteriores al diagnóstico.

Esta enfermedad supone un coste para el Reino Unido de 25 mil millones de libras al año, cifra que se prevé que prácticamente se duplique hasta los 47 mil millones de libras en 2050. Los primeros signos más comunes son los problemas de memoria, no obstante, a medida que la enfermedad avanza, las personas pueden perderse en lugares familiares, tener problemas para tomar decisiones, tener dificultades para realizar tareas sencillas y, en última instancia, ser incapaces de comer o moverse sin ayuda.

Durante décadas, los esfuerzos por retrasar, detener o revertir la enfermedad han fracasado, lo cual ha supuesto un coste de miles de millones de dólares para las empresas farmacéuticas y ha obligado a algunas a abandonar el campo. Numerosos medicamentos no mostraron ningún beneficio en los ensayos, debido a que atacaban el objetivo molecular equivocado o se probaban en pacientes cuya enfermedad estaba demasiado avanzada. Se espera que los resultados positivos del lecanemab conduzcan a una nueva generación de medicamentos que ofrezcan un control cada vez mejor de la enfermedad.

En medio del entusiasmo generalizado por los resultados, los investigadores destacaron una serie de problemas que podrían obstaculizar el uso del medicamento.

El lecanemab es caro –cuesta entre 10 mil y 30 mil libras por paciente al año– y tiene un efecto muy modesto, al menos durante 18 meses, por lo que no queda claro si los pacientes notarán algún beneficio.
No se sabe cuándo, e incluso si, será aprobado por la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido y por el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE).

Otro gran obstáculo es que el Servicio Nacional de Salud no está equipado para suministrar el medicamento: el servicio de salud carece de suficientes pruebas de diagnóstico para identificar a las personas con más probabilidades de beneficiarse; tiene muy poco personal para administrar a todos los pacientes una infusión del medicamento cada dos semanas; y no puede proporcionar las múltiples imágenes por resonancia magnética necesarias a lo largo del tratamiento para controlar los efectos secundarios, como la inflamación del cerebro y las hemorragias.

Se han planteado preguntas sobre la seguridad del medicamento después de que algunos investigadores relacionaran dos muertes ocurridas durante el ensayo con el medicamento.

Según el informe publicado, 13 personas murieron durante el ensayo, seis que recibieron el medicamento y siete que recibieron el placebo. El informe indica que los investigadores no consideraron que ninguna de las muertes estuviera relacionada con el medicamento.

“El lecanemab no es una cura mágica, pero proporciona una prueba de concepto de que el Alzheimer no es un problema imposible: es potencialmente tratable y quizás algún día incluso prevenible”, señaló Jonathan Schott, profesor de neurología del UCL y director médico de Alzheimer’s Research UK.

“Tenemos que ampliar nuestra investigación y seguir investigando diferentes medicamentos que ataquen distintos aspectos de la enfermedad: en última instancia, es probable que se necesiten tratamientos combinados”.

Tara Spires-Jones, profesora de neurodegeneración y subdirectora del Centre for Discovery Brain Sciences de la Universidad de Edimburgo, señaló que, aunque los resultados constituían una “buena noticia”, era importante destacar que lecanemab no es una cura para el Alzheimer.

“Ambos grupos del ensayo sufrieron un empeoramiento de sus síntomas, pero las personas que tomaron el medicamento no experimentaron un declive tan grande de sus capacidades cognitivas”, explicó.

“Como señalan los autores, no existe una definición aceptada de efectos clínicamente significativos en la prueba cognitiva que utilizaron, y aún se desconoce si la modesta reducción del deterioro supondrá una gran diferencia para las personas que viven con demencia”.

El Dr. Richard Oakley, de la Alzheimer’s Society, comentó que los resultados podrían “cambiar el juego”.

“Todavía queda un largo camino por recorrer antes de que podamos ver el lecanemab disponible en el Servicio Nacional de Salud, y estamos a la espera de que se aclare cómo y cuándo se llevará a cabo el proceso de aprobación en el Reino Unido, y si los reguladores creen que es rentable. No debemos olvidar que el lecanemab solo puede ser administrado a personas con la enfermedad de Alzheimer en fase inicial que tengan la proteína amiloide presente en su cerebro. Esto significa que las personas con otros tipos de demencia, o en las últimas fases de la enfermedad de Alzheimer, no pueden beneficiarse de este medicamento”.