5 causas por las que el desabasto continuará
Diagnóstico Reservado

Médico cirujano con más de 30 años en el medio y estudios en Farmacología Clínica, Mercadotecnia y Dirección de Empresas. Es experto en comunicación y analista en políticas de salud, consultor, conferencista, columnista y fuente de salud de diferentes medios en México y el mundo. Es autor del libro La Tragedia del Desabasto. Twitter: @StratCons

5 causas por las que el desabasto continuará
Foto: Pixabay

Termina el mes de noviembre y con ello se cumplen ya tres años y medio del peor desabasto de medicamentos que se haya vivido en México. Se cumple también un año de la famosa promesa del presidente de México de cambiarse el nombre si no se solucionaba, pero, al momento de escribir esta columna, aunque el desabasto continúa no hay evidencia de que el primer mandatario planee llamarse de otra forma.

Las quejas y denuncias por falta de medicamentos abundan en todas las instituciones, mientras organizaciones, como el colectivo Cero Desabasto, continúan reuniendo evidencia de recetas no surtidas. Ni siquiera instituciones como Pemex o Sedena, que en el pasado lograban sortear aunque fuera parcialmente la falta de abasto, se han liberado de los efectos de esta crisis. 

Apenas el pasado 24 de noviembre, la Sedena daba cuenta de 214 partidas que quedaron desiertas en la licitación internacional del 14 de noviembre y que deberían seguramente ser licitadas en segunda vuelta. De no lograrse la adquisición, los insumos deberán ser obtenidos mediante compra directa, como ya ha sucedido con la mayor parte de los medicamentos durante estos más de 41 meses.

No obstante la magnitud del problema y la carga potencial que el desabasto ha tenido en la salud y en vidas humanas, la Cámara de Diputados aprobó para el 2023 un presupuesto menor para compras de medicamentos, basados seguramente en los subejercicios y mal entendidos “ahorros” que la Secretaría de Salud está ejerciendo.

En el ISSSTE, uno de los sitios con mayores carencias y crisis por insumos en esta administración, la Cámara de Diputados aprobó una reducción de 25.4% para el programa de suministro de medicamentos en el Presupuesto de Egresos de la Federación del año entrante, según un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Pero más allá de la falta de visión gubernamental y la complicidad de sus bancadas parlamentarias, ¿qué es lo que hace que el problema del desabasto se haya convertido en un problema sin una solución a corto o mediano plazo?

A continuación, lo describo en 5 puntos:

1. Ineptitud y falta de comprensión del tema

Desde el inicio de esta administración, las compras de medicamentos e insumos para la salud fuero consideradas como parte de los nuevos mecanismos centralizados de compras del gobierno federal y, en el proceso, nunca se hizo un diagnóstico detallado de las verdaderas necesidades de los pacientes y los profesionales de la salud.

Súbitamente, un grupo de burócratas inexpertos, con la única consigna de encontrar ahorros y señalar culpables de una supuesta corrupción (no probada hasta el momento), se hizo cargo de adquirir los medicamentos que, para muchos pacientes, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Al pasar la estafeta al Insabi, solamente se cambió de una ineptitud burocrática a una ideológica.

Desde su director hacia abajo, el Insabi ha carecido de experiencia en salud o atención médica y esto se vio reflejado al retirarse del manejo de las unidades de salud para cedérselas a una estructura con mayor apalancamiento como el IMSS-Bienestar; sin embargo, se consolidaron como el administrador en jefe de los recursos para la salud y quienes toman las decisiones sobre qué se compra, a quién se le compra y cuánto se compra, sin el menor interés de conocer las necesidades o patologías de la población.

Por ello se toman decisiones absurdas como el comprar medicamentos que ya son obsoletos o enviar cantidades excesivas a sitios que no las requieren, dejando descubiertas las que tienen más necesidad. 

2. Mecanismos poco claros, cambiantes e inesperados 

En tres años y medio, los mecanismos de abasto, determinación de necesidades, solicitud de insumos por las unidades de salud, licitación, compra, recepción, almacenamiento, distribución y pago a proveedores han cambiado más de tres veces.

Las malas decisiones iniciales, sumadas a la serie de desatinos ulteriores, han hecho del abasto de medicamentos una verdadera ópera bufa basada en el ensayo y error, con un claro efecto deletéreo en la calidad de la atención, la paciencia de los médicos y, lo más grave, la salud de los pacientes.

El laberinto de las compras se ha convertido en este gobierno en una suerte de tour por los círculos del infierno de Dante. Desde el teatro orquestado por la Oficialía Mayor de Hacienda en la compra consolidada de 2019, hasta la reciente finalización del contrato con la UNOPS, pasando por el enorme volumen de compras realizadas de manera directa por prácticamente todas las instituciones de salud, con algún “guardadito” presupuestal del que pudieran echar mano.

3. Obstinación en intentar reinventar el sistema de distribución

Una de las sorpresas más grandes para esta administración fue, sin duda, el que la distribución de medicamentos fuera en sí una labor de alta especialización que requería proveedores calificados y con la experiencia e infraestructura necesaria para hacerla posible. No, nunca fue como “repartir papitas”.

Esta ignorancia los hizo cancelar de forma unilateral los contratos con las empresas que tenían décadas de experiencia en el tema, iniciándose así una cadena de improvisaciones y desatinos que, hasta la fecha, no se ha logrado resolver. 

En este sentido, no deja de ser patético como hace apenas unos meses Birmex, la paraestatal encargada supuestamente de la adquisición de vacunas para México, se tuvo que declarar incompetente para lograr la titánica tarea de distribuir medicamentos a las instituciones de salud en el país.

4. Desconocimiento de las necesidades reales de los médicos 

Una de las mayores fallas al tomar el control del sistema de abasto fue el haber dejado a los médicos tratantes fuera del proceso de toma de decisiones. 

En estos meses en los que he entrevistado a más de un centenar de médicos, la constante de opiniones ha sido el desencanto, el malestar y la frustración de no poder prometer a sus pacientes un éxito en sus tratamientos, o el verse obligados a prescribir terapias más básicas que las que inicialmente hubieran planeado. A decir de los médicos, la medicina basada en evidencias se ha convertido en “medicina basada en existencias”.

Al momento de escribir este texto, es un secreto a voces que las carencias de medicamentos, material de curación o dispositivos médicos se está enfrentando desde las unidades de salud más básicas hasta los Institutos Nacionales de Salud, haciendo que los pacientes compren ellos mismos lo que requieren. La gratuidad prometida por el presidente simplemente no existe.

5. Los pacientes simplemente no les interesan 

El haber tomado el control del abasto de insumos para la salud tuvo siempre una sola intención: hacerse de los recursos de la salud alegando generar con ello “ahorros” y tomando como pretexto un “supuesto combate a la corrupción”. En ningún momento se pensó en el bienestar de los pacientes.

Si realmente se pensara en las necesidades de la gente común, de las madres con niños enfermos o de los adultos mayores que deben acudir por sus propios medios hasta sus clínicas solo para encontrarse con que no hay medicamentos para surtir sus recetas, ya se hubiera pensado en métodos más efectivos para brindárselos.

Sin embargo, el interés siempre fue otro. Fue el apoderarse de los recursos para manejarlos a su antojo, estableciendo un absurdo e ineficiente sistema de abasto y dispensación, sin importar el impacto que esto tuviera en la población.

En todos los sistemas de salud modernos administrados por Estados de bienestar, el objetivo es que los pacientes tengan acceso a sus medicamentos. En México únicamente se ha buscado que el Estado sea el dador físico de estos, para siempre tener el control y mostrase como a alguien a quien se deba agradecer.

Son ya casi 42 meses de la mayor crisis de salud en México y no hay una manera fácil o rápida para que esto se solucione. El desabasto de medicamentos es un problema autoinflingido que ha costado y seguirá costando vidas. 

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