¿Es posible cambiar el sexo de los polluelos antes de que rompan el cascarón?
Foto: Toni Cuenca/Unsplash.com

Los huevos que comemos tienen un precio oculto. Cerca de 7,000 millones de polluelos machos mueren cada año para producirlos. Los granjeros tienen que completar el número de gallinas ponedoras, pero, por naturaleza la mitad de los pollos que nacen son machos y criarlos para carne no es costeable porque utilizan razas que crecen más rápido. En muchos países los echan a una trituradora y en Reino Unido los gasean.

Pero, ¿sería posible que esos machos salieran como hembras funcionales y pudieran llegar a poner huevos? Esa es la idea del emprendimiento israelí Soos Technology. Se fundó en 2017 y ha recibido 3.3 mil millones de dólares en inversión y premios. La compañía quiere que las granjas sean más gentiles y cuiden su economía cambiando el sexo del los embriones del pollo durante su desarrollo.

Esta tecnología expone los huevos a vibraciones sonoras que, dicen, altera la expresión genética en los embriones machos durante su desarrollo, así que en lugar de testículos desarrollan un ovario, las aves sólo tienen uno. La compañía dice que sus experimentos están produciendo en la actualidad grupos de pollos en los que se observa un 60% de hembras y se espera que esto aumente. “Estamos cambiando el sexo de los pollos para disminuir dramáticamente el número de machos”, dice Yael Alter, CEO de Soos. Aunque no todos los machos se conviertan, la diferencia podría ser significativa. La compañía está realizando pruebas piloto en una granja en Israel y está en tratos con granjas italianas y de EU.

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Otras startups están trabajando para resolver el problema de los polluelos machos. Pero se han enfocado en detectar el sexo del huevo antes de que nazca el pollo para que los huevos machos se saquen de las incubadoras  y se desechen antes. Las técnicas incluyen el muestreo de fluidos del huevo y tecnologías ópticas para ver el interior. Las granjas están esperando estos avances porque los gobiernos europeos están tratando de dar fin a la muerte de los polluelos machos, incluyendo Francia que tiene planes de hacerlo para finales del 2021. Alter dice que la tecnología de Soos transforma los huevos por lo que no es necesario deshacerse de ellos.

La idea del cambio funcional del sexo de los pollos puede parecer una exageración. Pero hay factores externos ambientales  como la temperatura que determinan el sexo de muchos reptiles y de algunos peces, aunque esto no aplica a las aves. Y existe una ciencia que indica que la expresión genética puede ser influida por el sonido. Recientemente se demostró que cuando algunos tipos de células de ratón se bombardean con emisiones sonoras, los genes que participan en la formación de los huesos y de la cicatrización de heridas se suprimen. “Todavía no se acepta del todo, pero el sonido puede ser una fuente de bioestimulación a nivel celular que dispare respuestas genéticas”, dice Masahiro Kumeta, un investigador en la Universidad de Kioto en Japón que es pionera en estos trabajos.

Alter no explica claramente cómo su compañero, Nasht Haj Mohammad, se tropezó con el sonido. Se dio cuenta de que los huevos que se ponían en ciertas zonas de la granja de libre pastoreo de su familia producían más polluelas.

Soos utiliza bocinas para transmitir sonidos a los huevos en los primeros 13 días de la incubación y convierte una incubadora de huevos comercial en una incubadora acústica. Se trata de un ruido continuo que el oído humano percibe y que se toca varias horas al día. Lo más importante es la frecuencia y el volumen, y otros factores como la temperatura y la humedad se controlan, explica Alter, y agrega que Soos está buscando patrones para el método.

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Alter dice que Soos ha tratado grupos de miles de huevos al mismo tiempo “una y otra vez” y ha logrado alcanzar un 60% de hembras y en algunas zonas de la incubadora se ha llegado a 70% de hembras. Los cálculos se basan en selecciones visuales de los pollos que nacen y se conservan las que van a ser hembras. Se hace una prueba de su ADN al azar y se han encontrado algunos machos genéticos. La mayoría de los pollos no se conservan por más de 30 días, pero 1,500 pollos, que se determina que son hembras, se crían dos años para que lleguen a poner huevos. Los machos genéticos parecen poner huevos dentro del mismo rango, el grupo no produjo menos huevos en general de los que se esperaban, y el tratamiento no los daña de ninguna otra manera.

Soos especula que el sonido suprime la expresión de el gen DMRT1, que se supone que es el responsable del desarrollo del sexo de las aves de granja.  Al igual que los humanos, los pájaros tienen un par de cromosomas hereditarios que determinan su sexo genético. Pero en el sistema aviar, ZZ es macho y ZW es hembra. Un gen en el cromosoma Z, DMRT1, regula el desarrollo de las gónadas. La dosis doble en los embriones machos lleva a la formación de testículos mientras que una dosis única en los embriones femeninos lleva a la formación de ovarios. Sin embargo, si el DMRT1 se suprime en los embriones machos, se marchita un testículo y permite que el otro se forme como ovario. “Se puede cambiar el fenotipo en las aves”, dice Alter, aunque agrega que Soos todavía no sabe exactamente cómo se logra con el sonido.

A los biólogos del desarrollo que estudian pollos les sorprende que los pollos “invertidos” de Soos tengan aspecto femenino y pongan huevos. Los estudios indican que no se puede manipular el DMRT1 de los pollos y tener una hembra perfecta, según Mike Clinton del Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo y Craig Smith de la Universidad Monash en Melbourne, Australia.

Primero, ellos dicen que un ave macho genéticamente transformado por la reducción del DMRT1 para que desarrolle un ovario tendría que conservar el aspecto de macho: más músculo, patrones de plumas masculinos, carúnculos y espolones más grandes. Eso se debe a que las aves aparentemente tienen menor influencia de las hormonas de las gónadas, que en los mamíferos masculinizan o feminizan un cuerpo una vez que se formaron los testículos y los ovarios. Se ha visto que las células de los pollos “saben” si son genéticamente machos o hembras, independientemente de las hormonas. “Puedes tener machos con ovarios si modulas el DMRT1 pero el resto del ave es macho”, explica Smith.

Segundo, un estudio reciente de Clinton, que no se ha publicado, demuestra que las aves macho cuyo sexo se “invierte” después de reducir el DMRT1 cuando es embrión no pone huevos. “Creemos que el cerebro masculino no emite las señales correctas para el ovario”, dice Clinton.

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Kristen Navara, una científica dedicada al estudio de las aves de granja en la Universidad de Georgia en EU dice que un 60% de hembras podría darse por casualidad en un muestreo de acuerdo al tamaño. “La compañía necesita realizar  estudios que revisen los expertos”, dice.

Soos reconoce que es necesario hacer más pruebas. “Estamos buscando publicar”, dice Rotem Kadir, director científico de Soos, Indica que aunque el gen DMRT1 es el primer candidato para el efecto del sonido, no es todavía seguro. “Puede haber otros genes”, dice.

Soos está planeando realizar experimentos en cultivo de células este año para tratar de descubrir el efecto del mecanismo. Pero el enfoque hasta el momento está en aumentar el número de hembras en cada ciclo mediante el desarrollo de un sistema que mejore la transmisión del sonido en la incubadora para que cada huevo “escuche” al mismo tiempo en un volumen óptimo.

Tanto el grupo activista PETA  como el Consejo de la Industria del Huevo Británico , BEIC; coinciden en que si la tecnología es efectiva, puede ser útil. Peta dice que todavía no puede aceptar que sean éticos los huevos del supermercado porque se explota a las gallinas. El BEIC insiste en que los polluelos machos que se sacrifican no son un desperdicio porque se utilizan para alimentar a reptiles y aves de presa en zoológicos o de forma privada.

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Alter sabe que lo que le gustaría ver en las cajas de huevo algún día es la leyenda “No se sacrificaron pollos machos para producir estos huevos”.  “Es importante que los consumidores lo sepan”.