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Las cifras son desgarradoras: más de 10 millones de ucranianos han sido desplazados, obligados a abandonar sus hogares, sus raíces y, en muchos casos, a sus familias.
Para sobrevivir en un mundo hiperconectado, impulsado por la presencia creciente de la IA, los medios de comunicación deben transformar su relación con las empresas tecnológicas y considerarlas aliadas estratégicas en la creación y distribución de contenidos.
El 5 de noviembre de 2024 será recordado como el día en que las fuerzas conservadoras del Poder Judicial de la Federación, el único poder público ajeno a la forma de gobierno democrática que mandata la Constitución, perdieron ante el ímpetu democratizador de la Cuarta Transformación.
Frente al acelerado ritmo con el que la legislatura actual se encuentra realizando reformas constitucionales y legales, cabe preguntarse si realmente ha habido la reflexión suficiente para realizar cambios de esta envergadura.
¿A cambio de qué interés o promesa optó por el camino hacia el desprestigio vitalicio?
Cualquiera que sea el caso, se vuelve muy relativo eso de celebrar el “éxito” de nuestro cine cuando nos enteramos de la situación tan precarizada en la que viven sus trabajadores.
Las empresas tecnológicas tienen más poder político y económico que muchos países, y el respaldo de Musk a una de las figuras más misóginas de la política no sólo es preocupante; también confirma el fortalecimiento de los sesgos en los contenidos que consumimos.
¿A quién no le han roto el corazón? ¿Cuántas veces hemos deseado a la persona incorrecta? ¿Quién no tiene un secreto que considera impronunciable? Que arroje la primera piedra que no ha querido salir huyendo de los conflictos familiares o ha pensado que si regresara a un momento específico de su historia, todo tomaría un rumbo distinto…