La Copa del Mundo es una gesta en la que la FIFA, la de Infantino por supuesto, hace participar a un friego de equipos, pero son pocos y los mismos de siempre los que aspiran a beber ese cadiz.
En algún rincón de su memoria colectiva permaneció intacta la duela naranja y azul, el Garden rugiendo, y la sensación de que los Knicks todavía importaban.
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La última llegó desde SPORTbible con 55 nombres ordenados como si el fútbol fuera una biblioteca y alguien hubiera decidido colocar los libros de mayor a menor importancia.
Mucha gente juzga la fiesta brava acotando los quince minutos finales de un toro en la plaza, pero ignora deliberadamente todo lo que existe detrás de ese instante.
El Estadio Olímpico Universitario; un coloso que guarda la memoria de un tiempo pasado, con sus muros agrietados y su concreto añejo.
La Major League Baseball es su vitrina más visible y la Serie Mundial su ritual más reconocible.
Información como esta podría confirmar la aparente censura de Estados Unidos al cine extranjero, pero no lo sabremos hasta que sea un hecho.
El debate sobre el registro de líneas móviles se ha reducido a una narrativa estrecha, donde distintos actores con intereses políticos y económicos intentan imponer su propia agenda.
Desde noviembre del año pasado, cuando se nombró Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX, el danzón no había tomado un foco tan mediático.